El fútbol no espera a nadie y Mestalla va a ser testigo de un duelo de esos en los que el balón quema en los pies. Valencia y Mallorca abren la jornada 17 de LALIGA EA SPORTS en un partido marcado por las urgencias, la falta de aire y la imperiosa necesidad de cerrar el año 2025 con una sonrisa que alivie las penas clasificatorias.
La cosa está que arde por abajo. Os cuento cómo llegan: el Valencia tiene 15 puntos, exactamente los mismos que el Girona, que es el equipo que ahora mismo marca el pozo del descenso. Los de Mestalla se han metido en un bache peligroso; tras aquella victoria de hace cuatro jornadas, solo han rascado dos puntos de los últimos nueve posibles. Por su parte, el Mallorca de Jagoba Arrasate respira un pelín más, pero tampoco para tirar cohetes. Suman 17 puntos, solo dos más que su rival, aunque vienen con mejores sensaciones tras llevarse los tres puntos en la anterior jornada y sumar cinco de los últimos nueve en juego.
La batalla por respirar antes de las uvas
A estas alturas de la película, dejarse puntos por el camino es como jugar con fuego en una gasolinera. Para el Valencia, jugar en casa tiene que dejar de ser una presión añadida para convertirse en un fortín real. La afición de Mestalla sabe que apretar los dientes ahora es vital para no pasar un invierno de puro sufrimiento. Si no logran cambiar la dinámica de ese pobre bagaje de dos puntos de nueve, el turrón les va a saber bastante amargo y la zona roja los devorará por completo antes de que acabe el año.
El Mallorca, en cambio, llega con esa pequeña red de seguridad que te dan dos puntos de ventaja, pero en esta liga eso se esfuma en un parpadeo. Jagoba Arrasate sabe perfectamente lo que es picar piedra en Primera División. Su equipo ha mostrado más regularidad en este último tramo, reponiéndose de una derrota hace cuatro partidos para encadenar una racha más que decente. Una victoria en Mestalla no solo los alejaría del peligro, sino que dejaría a un rival directo sumido en un mar de dudas justo antes del parón navideño.
Yo esto lo veo claro: el que logre dominar los nervios se llevará el gato al agua. En escenarios de tanta tensión, el fútbol vistoso suele dar paso al pragmatismo más absoluto. No espero un partido de ida y vuelta con transiciones locas; más bien creo que veremos un choque de desgaste físico, donde cada balón dividido se va a disputar como si fuera el último de la temporada. El que cometa el primer error defensivo lo va a pagar carísimo.
Los nombres propios sobre el tablero
Cuando las cosas se ponen feas, la responsabilidad cae sobre los hombros de los de siempre, los que tienen el gol entre ceja y ceja. En el bando valencianista, todas las miradas apuntan a Hugo Duro. El delantero madrileño es el clavo ardiendo al que se agarra la parroquia che para desatascar partidos trabados. Su pelea constante y su capacidad para cazar balones en el área serán fundamentales si el Valencia quiere romper la sequía de victorias.
En la otra esquina del cuadrilátero aparece Vedat Muriqi. El pirata kosovar es el faro del Mallorca, un incordio constante para los centrales rivales y el jugador ideal para ese fútbol directo que tan bien maneja Arrasate cuando el partido se pone bronco. Si el Mallorca logra conectar con él y ganar las segundas jugadas, el Valencia va a sufrir de lo lindo en su propio feudo.
La mesa está servida para un viernes de alta tensión. Quien consiga imponer su ley en Mestalla se comerá las uvas con un colchón de tranquilidad; el que doble la rodilla, tendrá un fin de año cargado de dudas y dolor de cabeza. Habrá que estar muy atentos a las pizarras.

















