El paddock del nuevo Gran Premio de Madrid ha sido el escenario donde el futuro de Fernando Alonso ha vuelto a tambalearse. Mientras el asturiano esquiva responder sobre su continuidad en la Fórmula 1 para 2027, tanto en Aston Martin como en la propia FIA se han encendido todas las alarmas ante una posible retirada.
Alonso llegó al Madring acaparando flashes, acompañado por su pareja Melissa Jiménez y su hijo Leonardo, pero bajo el asfalto el runrún es puramente contractual. El jefe de Aston Martin, Mike Krack, no se anda con rodeos: perder al asturiano «sería tan dramático que no queremos ni pensar en ello». No hay plan B. El asunto es tan serio que hasta el presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, ha admitido públicamente su nerviosismo y su intención de convencer personalmente al bicampeón para que no deje la parrilla.
¿Qué significa la duda de Alonso para Aston Martin?
Yo esto lo veo claro: Aston Martin se ha construido deportivamente alrededor de la figura de Fernando. No tener una alternativa a estas alturas demuestra que el equipo verde confía ciegamente en convencerle, pero también refleja un vacío peligroso si decide colgar el casco. En la Fórmula 1, planificar a un año vista es ir tarde; planificar sin saber quién va a liderar tu monoplaza en la nueva era de 2027 es jugar con fuego.
Alonso lleva semanas dando largas, utilizando la táctica que mejor domina fuera de la pista: el manejo de los tiempos. Para él, todo es «cuestión de feeling», una forma elegante de decir que solo seguirá si el proyecto responde. El problema es que el rendimiento actual no acompaña. En la primera jornada en el Madring, el asturiano volvió a sufrir sobre la pista junto a Carlos Sainz, mientras Kimi Antonelli marcaba el ritmo. Con este panorama, el propio Fernando ha dejado claro que su objetivo realista para este fin de semana es, simplemente, «ver la bandera de cuadros». Un aviso a navegantes de que el milagro no siempre es posible.
El pánico de la FIA y el factor espectáculo
Que el propio presidente de la FIA se baje al barro a pedirle a un piloto que no se retire no es algo que veamos todos los días. Ben Sulayem lo ha dicho con una honestidad casi impropia de su cargo: «No podríamos permitirnos que Alonso se fuera». Es una confesión de debilidad de la propia Fórmula 1. El deporte necesita héroes, genios y, sobre todo, narrativa. Y de eso, Fernando va sobrado.
El presidente de la federación recordó cómo vio al asturiano «muy triste» por no poder rendir al nivel que merece su historia ante su público, y desveló que se reunió con él para ver qué podían hacer para ayudarle con los resultados. La F1 actual vive del impacto y de mantener enganchada a la afición. Alonso es el único puente que une la época dorada de la competición con el actual formato tecnológico. Si se marcha, el campeonato no solo pierde a un piloto rápido; pierde una parte fundamental de su credibilidad y de su alma competitiva.
De momento, el Gran Premio en Madrid sigue su curso y el asturiano se centra en exprimir un coche que está lejos de los mejores. Habrá que seguir muy de cerca cada rueda de prensa y cada gesto en el box de Aston Martin, porque el futuro de la parrilla de 2027 se está decidiendo ahora mismo, vuelta a vuelta.

















