El ambicioso proyecto del London City Lionesses de Alexia Putellas ha sufrido su primer bache serio en la Women’s Super League. Tras un debut esperanzador, el conjunto londinense cayó derrotado por 2-1 en su visita al West Ham durante la segunda jornada, un recordatorio temprano de que el camino hacia la élite inglesa exige picar mucha piedra.
El partido, disputado en el Chigwell Construction Stadium ante poco más de 6.000 espectadores, se le puso cuesta arriba muy pronto a las jugadoras dirigidas por Eder Maestre. Con Alexia Putellas capitaneando el once y Mapi León liderando la zaga, el equipo propiedad de Michele Kang se vio superado por la efectividad de las ‘hammers’. Kelly Gago abrió la lata en el minuto 21 y Viviane Asseyi amplió la ventaja para las locales justo tras el descanso. Aunque Danielle van de Donk recortó distancias en el tramo final, la reacción llegó tarde y el marcador ya no se movió.
El peaje de encajar las piezas
Yo esto lo veo de una manera muy clara: los millones y las estrellas compran talento, pero no compran tiempo. El London City Lionesses es un equipo prácticamente nuevo, diseñado este verano a golpe de talonario para romper el orden establecido en el fútbol inglés. Venían de ganarle al Manchester United en el debut (2-1), una victoria de esas que te hacen creer que ya estás listo para sentarte en la mesa de los grandes. Pero la realidad de esta liga te baja los humos en cuanto te descuidas.
Perder contra el West Ham, un rival que venía herido tras caer por 3-1 ante el Tottenham en la primera jornada, demuestra que a este vestuario todavía le falta rodaje. Eder Maestre tiene entre manos un Ferrari, sí, pero un Ferrari que todavía está en el taller de puesta a punto. Con figuras de la talla de Alexia y Mapi sobre el césped, la exigencia va a ser máxima desde el primer minuto, pero el fútbol no entiende de nombres, sino de sinergias. Y en Essex, las conexiones fallaron cuando más importaba.
Además, la baja de Lucía Corrales restó alternativas a un esquema que pareció previsible en la primera mitad. Cuando encajas un gol a los veinte minutos, necesitas variantes y frescura para desordenar al rival. El West Ham olió la debilidad y, nada más arrancar la segunda parte, asestó el segundo golpe. La reacción liderada por Van de Donk llegó, pero en estas ligas tan físicas, si regalas una hora de partido, lo normal es que te vuelvas a casa de vacío.
La Champions no espera a nadie
¿Qué significa este tropiezo en la clasificación? De momento, el London City se queda sexto con tres puntos, empatado con el propio West Ham. No es una situación dramática porque esto acaba de empezar, pero sí es un toque de atención serio para un club cuyo único objetivo real esta temporada es meter la cabeza en los puestos de Champions League.
La dueña de la entidad, Michele Kang —que también maneja los hilos del Olympique de Lyon—, no ha venido a Inglaterra a firmar un año de transición. La inversión económica ha sido descomunal para transformar la estructura del club, pero la liga inglesa es un territorio hostil donde nadie te regala nada por llevar un escudo bonito o tener Balones de Oro en el centro del campo.
A partir de ahora, la presión sobre el cuerpo técnico y las futbolistas va a aumentar. El margen de error para los equipos que aspiran a Europa en Inglaterra es mínimo. Este tropiezo obliga a reaccionar de inmediato para no descolgarse de la zona alta. Toca ajustar la defensa, dar más fluidez al juego de posesión y, sobre todo, competir con la misma intensidad que los rivales locales desde el pitido inicial. La calidad está ahí; ahora falta que funcione como un reloj.

















