El primer derbi de Mánchester de la era post-Guardiola se pintó de celeste gracias a la pegada de Erling Haaland y a la resistencia numantina de un Manchester City que jugó con diez hombres desde el minuto 23. El triunfo por 0-1 en Old Trafford mantiene el pleno de los de Enzo Maresca en la Premier League.
No fue el derbi más vistoso ni el más fluido que recuerdo, pero tuvo de todo. La expulsión directa de Phil Foden por una absurda patada desde el suelo a las partes nobles de Bruno Fernandes dejó a los visitantes contra las cuerdas muy pronto. A partir de ahí, al City le tocó ponerse el mono de trabajo y sufrir ante un Manchester United que se topó dos veces con la madera —con disparos de Marcus Rashford y Kobbie Mainoo— y que terminó claudicando cuando Haaland cazó un envío desviado de Josko Gvardiol en el minuto 60. El VAR validó el gol tras unos minutos de suspense por la posición de Enzo Fernández, y Gianluigi Donnarumma selló los tres puntos en el descuento con una parada antológica a Bryan Mbeumo.
El peaje de la roja y el despegue de la era Maresca
Yo esto lo veo claro: ganar un derbi en Old Trafford con un jugador menos durante más de una hora es de esos partidos que ganan campeonatos. El Manchester City de Enzo Maresca ha demostrado que, además de jugar bien cuando se puede, sabe abrocharse el cinturón de seguridad y resistir el temporal. Con esta victoria, los citizens firman un arranque perfecto de temporada: 12 puntos de 12 posibles, manteniendo un pulso espectacular con el Arsenal en lo más alto de la clasificación.
La peor noticia para Maresca, más allá del tremendo desgaste físico de sus jugadores, es la irresponsabilidad de Phil Foden. Perder la cabeza en el minuto 23 por caer en la provocación de Bruno Fernandes es un lujo que un equipo de este nivel no se puede permitir. El colegiado Michael Oliver no dudó en enseñarle la roja directa y, con el reglamento en la mano, al extremo inglés le espera una sanción de varios partidos que obligará al técnico italiano a agitar su pizarra en las próximas jornadas. Por suerte para ellos, la entrada de Iliman Ndiaye tras el descanso dio al equipo el oxígeno y el oficio necesarios para estirarse, e incluso Enzo Fernández estuvo a punto de sentenciar con un disparo al poste.
En la acera de enfrente, el panorama para Michael Carrick empieza a ser preocupante. Su Manchester United se queda decimotercero en la tabla con apenas cuatro puntos en cuatro jornadas, ya a ocho de distancia de sus vecinos. Los Red Devils dominaron el balón y el territorio tras la expulsión de Foden, pero les faltó colmillo y una pizca de fortuna. Estrellar dos balones en los postes dolió, pero más dolió ver cómo Haaland les castigaba en la única rendija que dejaron abierta en su defensa.
Haaland sigue siendo el dueño de la ciudad
Lo de Erling Haaland contra el Manchester United ya empieza a rozar lo personal. Con el zarpazo de este domingo, el cíborg noruego ya acumula nueve goles en once enfrentamientos directos contra sus vecinos de patio. No le hace falta que su equipo domine el juego ni que le asistan constantemente en el área; le basta con que un balón quede muerto tras un rebote para mandar la pelota a guardar con la zurda.
El gol no estuvo exento de polémica, ya que el VAR tuvo que trazar las líneas para comprobar si el delantero estaba habilitado por Patrick Dorgu. Al final, el pie de Haaland estaba en línea, aunque en el bando local se quejaron amargamente de la influencia en la jugada de Enzo Fernández, que sí estaba en fuera de juego. Sea como fuere, el tanto subió al marcador y confirma el momento dulce del noruego, que encadena seis dianas en los últimos cuatro compromisos. Si a su idilio con el gol le sumas que Donnarumma está gigante bajo los tres palos, este City tiene argumentos de sobra para postularse a todo.
A partir de ahora, nos toca ver cómo gestiona Maresca la baja por sanción de Foden en los próximos compromisos y si el United de Carrick logra reaccionar antes de que la brecha con la cabeza de la Premier sea insalvable.

















