La llegada de Braulio Vázquez a la dirección deportiva del Valencia ha activado de inmediato la búsqueda del nuevo inquilino para el banquillo de Mestalla. Tras la salida de Carlos Corberán, el gallego asume el mando con una prioridad clarísima: encontrar un técnico capaz de exprimir una plantilla limitada antes de que abra el mercado invernal.
No hay tiempo que perder en las oficinas del club. La marcha de Corberán obliga a Braulio a tirar de agenda y de viejos conocidos. El nuevo responsable deportivo regresa a la capital del Turia con una lista de entrenadores sin equipo en la que sobresalen nombres de peso. El gran reto inmediato es ajustar las piezas: el elegido no solo debe tener nivel, sino que tiene que adaptarse sí o sí a los recursos actuales de un vestuario que necesita reaccionar rápido.
Qué significa la llegada de Braulio y el perfil que busca
Aquí es donde se nota cuando alguien conoce el oficio. Braulio sabe perfectamente dónde se mete. Su primera gran decisión va a marcar el rumbo de la temporada, y el margen de error con la plantilla actual es mínimo. Yo esto lo veo como un auténtico encaje de bolillos: necesitas a un profesional que no pida milagros en forma de fichajes caros, sino que se ponga el mono de trabajo desde el primer minuto con lo que tiene a mano.
El nuevo míster tendrá que lidiar con el grupo actual, al menos hasta que llegue enero y se abra la ventana de traspasos. Por eso, el casting no busca nombres de cara a la galería para calmar las aguas, sino perfiles curtidos en mil batallas, capaces de sacar rendimiento inmediato a futbolistas que quizás ahora mismo están rindiendo bastante por debajo de sus posibilidades reales.
Valverde, Arrasate y Mendilibar: las cartas sobre la mesa
El primer nombre que despierta nostalgia en la grada es el de Ernesto Valverde. «El Txingurri» ya sabe lo que es entrenar en Mestalla y, lo que es más importante, sabe lo que es trabajar codo con codo con Braulio Vázquez. Nos tenemos que remontar a la temporada 2012-13. En aquel entonces, Valverde llegó en diciembre para sustituir a Mauricio Pellegrino y enderezar el rumbo de un equipo tocado. El resultado fue excelente: el equipo peleó la cuarta plaza hasta la última jornada, brilló un tal Dani Parejo bajo su batuta y compitieron de tú a tú en octavos de Champions frente al PSG. Es el gran sueño, aunque su encaje actual siempre es complejo.
En el caso de Valverde, la conexión con Braulio no es una teoría de barra de bar; es una realidad contrastada. En aquella campaña demostró que sabe reactivar proyectos decaídos. Su gestión con la plantilla de entonces es el ejemplo perfecto de cómo un técnico inteligente puede cambiarle la cara a un club. Si Braulio busca repetir esa fórmula de estabilidad y crecimiento competitivo, el extremeño es, sin duda, la opción más sólida de la lista.
Por otro lado, la sombra de Jagoba Arrasate planea sobre la mesa por su indudable conexión con el director deportivo, una relación de confianza que siempre facilita mucho las cosas cuando hay que tomar decisiones de urgencia y planificar a corto plazo.
Y luego tenemos la vía de José Luis Mendilibar. El de Zaldibar acaba de quedar libre tras su destitución en el Olympiacos griego. Si algo define a «Mendi» es su capacidad para obrar milagros con plantillas limitadas. Es un entrenador de la vieja escuela, de los que no se quejan por lo que falta en el mercado y exprimen al máximo lo que hay en el vestuario. Para un equipo en horas bajas, su perfil encaja como anillo al dedo si lo que se busca es supervivencia, orden táctico y máxima intensidad desde el primer entrenamiento.
La pelota está ahora en el tejado de Braulio Vázquez. Toca ver si el club apuesta por la nostalgia y el fútbol asociativo de Valverde, el orden de Arrasate o la intensidad de supervivencia que garantiza Mendilibar para enderezar el rumbo en Mestalla.

















