Felicia Schröder ha caído de pie en el Real Madrid Femenino. La delantera sueca, uno de los movimientos más interesantes del mercado estival, ha firmado un arranque de temporada espectacular marcando en cada uno de los cinco partidos que ha disputado con la camiseta blanca. Seis goles en cinco duelos que confirman que el gol tiene acento escandinavo este año en Valdebebas.
La racha de Schröder no es fruto de un día de inspiración. Su carta de presentación llegó frente al Ajax en sus primeros minutos de blanco. Después demostró que no se arruga en las grandes citas firmando un doblete en el derbi ante el Atlético de Madrid. A partir de ahí, la sueca le cogió el gusto al asunto: volvió a castigar al Ajax en el siguiente duelo, vio portería ante el Valencia y cerró este repóquer de partidos consecutivos marcando en la gran cita europea contra el PSG. Cinco partidos oficiales, seis goles en total y la sensación de que el Real Madrid ha encontrado a su gran referencia ofensiva.
El impacto de una racha que cambia dinámicas
Yo esto lo veo clarísimo: cuando fichas a una delantera en verano, lo normal es pedir paciencia. Que si el idioma, que si el sistema de juego, que si los automatismos con las compañeras… Excusas de manual que Schröder ha decidido saltarse por completo. Llegar y besar el santo, pero a lo grande. Marcar en todos y cada uno de los encuentros que disputas no es una racha de suerte; es un golpe sobre la mesa que le dice al continente entero que este Real Madrid va muy en serio.
Para el proyecto del Real Madrid, este rendimiento inmediato es pura vida. En temporadas anteriores, a las blancas a veces se les apagaba la luz en el área en esos partidos de máxima tensión. Faltaba colmillo. Ahora, con la atacante sueca sobre el césped, el panorama cambia de arriba a abajo. Seis goles en cinco partidos significa que sales al campo sabiendo que tu delantera centro tiene el gatillo fácil, algo que da una tranquilidad enorme a todo el bloque.
Y ojo al nivel de los rivales, que aquí no se ha venido a engordar la estadística contra cualquiera. Schröder ha vacunado al Ajax por partida doble, le hizo un roto al Atlético de Madrid con dos goles en el derbi y ha dejado su sello en Europa frente al PSG. Es decir, rinde cuando la pelota quema y los focos apuntan. Eso es lo que separa a las buenas jugadoras de las que están llamadas a marcar una época.
La pieza que faltaba en el engranaje blanco
Al final, el fútbol es un juego de áreas. Puedes dominar el balón de lado a lado y dar cien pases, pero si no tienes a alguien con el instinto afilado para empujarla, el esfuerzo se queda en nada. Schröder tiene ese instinto de cazadora que no se entrena: sabe dónde va a caer el rechace un segundo antes que las centrales rivales y ejecuta sin dudar.
Esta regularidad de cara a puerta cambia las reglas del juego para el cuerpo técnico. A partir de ahora, cualquier entrenador que se enfrente al Real Madrid va a tener pesadillas diseñando la manera de frenar a la sueca. Y ahí es donde el equipo puede dar el salto definitivo: cuando las defensas rivales se obsesionen con vigilar a Schröder, sus compañeras van a encontrar autopistas para llegar desde la segunda línea.
La temporada es eterna y mantener esta media de más de un gol por partido durante diez meses es casi imposible, no nos vamos a engañar. Vendrán tardes de sequía y defensas que logren ponerle un candado. Pero el colchón de confianza que se está fabricando la sueca en este arranque de curso es oro molido para cuando lleguen las curvas.
Habrá que seguir muy de cerca los próximos pasos de la delantera. De momento, la carta de presentación de Felicia Schröder es impecable: cinco de cinco y la certeza de que el Real Madrid ha encontrado, por fin, a su gran referente en el área.




















