El Barça femenino arrancó su andadura en la Champions League con una contundente goleada por 5-2 ante el París FC en el Johan Cruyff. Las de Pere Romeu, vigentes campeonas de Europa, supieron sobreponerse a un tempranero susto inicial para firmar una remontada de quilates liderada por el acierto de Caroline Graham Hansen y un doblete de Ewa Pajor.
No fue un inicio plácido, os lo aseguro. A los dos minutos, Viens adelantó a las francesas tras un desajuste defensivo donde a Cata Coll e Irene Paredes les faltó algo de contundencia. Pero este Barça es un rodillo que no entiende de pánicos. Antes del descanso, la apisonadora azulgrana ya había volteado el marcador con un contundente 4-1 gracias a los tantos de Pajor, Clara Serrajordi, Kerolin —que celebraba su primera titularidad europea con gol— y un zapatazo marca de la casa de Graham Hansen. En la segunda mitad, Clara Mateo recortó distancias para el París FC tras una indecisión defensiva que castigó la espalda de Marta Torrejón, pero Pajor cerró la manita con su segundo gol de la noche.
¿Qué significa esta goleada para el nuevo Barça de Pere Romeu?
Yo esto lo veo muy claro: este partido nos deja un par de lecturas tácticas que van mucho más allá del simple resultado. La primera es que la pegada de este equipo sigue intacta, o incluso mejorada. El año pasado, Ewa Pajor fue la máxima goleadora de la Champions con 11 dianas vistiendo la camiseta del Wolfsburgo, y verla ahora asociarse con Caroline Graham Hansen es una auténtica delicia para cualquiera que ame este deporte. La polaca ya lleva dos en su cuenta europea y la química entre ambas promete darnos muchas alegrías esta temporada. «Caro es la mejor futbolista del mundo», decía la propia Pajor al acabar el encuentro. Y no le falta razón; la noruega dio dos asistencias y metió un golazo desde fuera del área que todavía están buscando en París.
La segunda lectura tiene que ver con la profundidad de armario en un momento delicado. El Barça arrastra bastantes bajas por lesión, pero la respuesta de La Masia está siendo impecable. Ver a Clara Serrajordi adueñarse del centro del campo con esa personalidad, marcar un gol de jugada ensayada tras superar sus molestias físicas, y ver debutar a Laia Cabetas en el tramo final nos demuestra que el relevo generacional no es un problema, sino una garantía. Pere Romeu sabe que la temporada es larguísima y que va a necesitar dosificar esfuerzos; rotar piezas sin que el bloque se resienta es el verdadero reto para revalidar la corona europea.
El termómetro del 1×1: notas individuales y nombres propios
Si analizamos el rendimiento individual, hay nombres propios que merecen una mención especial. En la portería, Cata Coll tuvo una noche de contrastes. Le costó entrar al partido con esa imprecisión a los dos minutos que costó el primer gol, y en el segundo tanto francés se notó cierta falta de contundencia colectiva. Sin embargo, en el fútbol de hoy se arriesga y estas cosas pasan. Por suerte, la línea defensiva se asentó rápido. Sydney volvió a cumplir con creces en el lateral, proyectándose constantemente al ataque y regalándonos un taconazo espectacular en la jugada del quinto gol.
En el centro del campo, Patri Guijarro volvió a dar un clínic silencioso de cómo se maneja un partido. Cuando el París FC intentó presionar más arriba en la segunda mitad, Patri bajó a recibir entre centrales, durmió el balón y ordenó la salida con un criterio excelente. Y arriba, la gran noticia de la noche fue la primera titularidad europea de Kerolin. La brasileña, por la que el club hizo una apuesta económica fortísima superando el millón de euros, se quitó un peso de encima marcando su primer gol oficial. Todavía le falta ritmo y acoplamiento al sistema de juego de Romeu, pero verla celebrar con esa sonrisa nos dice que va por el buen camino.
Por último, no quiero dejar pasar el impacto de las que salieron desde el banquillo. Lúa Arufe revolucionó el ataque en los últimos treinta minutos. Tuvo la mala suerte de toparse con el larguero en una doble ocasión clarísima donde Pajor también estrelló el balón en el palo, pero se desquitó asistiendo a la polaca con un centro preciso tras una gran jugada colectiva. La frescura de estas jóvenes jugadoras es, sin duda, el mejor combustible para un Barça que quiere volver a reinar en Europa.
El camino europeo no ha hecho más que empezar, pero este Barça ya ha presentado sus credenciales con una manita incontestable. Habrá que estar muy atentos a cómo evoluciona la enfermería y al crecimiento de las canteranas en las próximas semanas.




















