Todos los países han ido finiquitando su campeonato futbolístico y con la Copa del Mundo de Rusia en el horizonte, no quedan prácticamente más retos de primer nivel que la espera por saber quien se proclamará Rey de Europa el próximo 26 de mayo en Kiev.

Tanto Real Madrid como Liverpool hace ya tiempo que solo tienen en mente el NSK Olimpiyskyi Stadium que acogerá en la capital de Ucrania el que cada año se convierte en el duelo más importante del mundo a nivel de clubes.

Como viene siendo norma en los últimos tiempos, no hay un favorito claro, aunque bien es cierto que los dos últimos títulos consecutivos de los blancos pesan más que el sólido bloque que ha creado el técnico alemán Jürgen Klopp. Como no hay mejor termómetro que el dinero, la cuota de la sala de apuestas de PokerStars destaca como favorito al equipo madrileño con una ligera ventaja sobre los británicos. Eso sí, cuando la pelota eche a rodar, todas esas cuestiones carecerán de importancia.

Para los madridistas la situación no difiere mucho de la vivida la pasada temporada ante la Juventus en donde los de Zinedine Zidane llegaban con la confianza que supone disputar tres finales en cuatro años, aunque en aquella ocasión se presentaron en Cardiff con el título de liga ya en el bolsillo. Esta vez se van a jugar toda la temporada en 90 minutos con la presión que eso supone. El triunfo no haría otra cosa que engrandecer su leyenda como Rey de Europa, pero una derrota de los blancos convertiría en fracaso toda una temporada con un campeonato de liga para olvidar y tres títulos que ya casi nadie recuerda.

¿Quién llega mejor a la final?

Si nos ceñimos a lo meramente deportivo, el Liverpool llegará a Kiev tras certificar la cuarta posición en la Premier League y asegurar su clasificación para la próxima Champions League con una goleada (4-0) al Brighton. Un fin de fiesta al que se sumó su estrella Mohamed Salah abriendo el marcador con un gol que hacía para su cuenta el número 32 en liga y que lo refrendaba de este modo como el máximo artillero de la competición.

A partir de ahí los Reds tienen 12 días sin partido hasta la disputa de la final. Como ya hiciera el pasado febrero en plena disputa de la Champions League, Klopp decidía trasladar toda su plantilla a España y disfrutar de cuatro días de descanso recargando las baterías en el Marbella Football Center, para posteriormente regresar a Liverpool y preparar a fondo el encuentro la semana previa al choque.

Por su parte, el Real Madrid tiene tan solo 6 días para preparar el choque desde el último partido de liga en el Estadio de la Cerámica ante el Villarreal. Teniendo en cuenta el poco interés del choque y la amplitud de la plantilla madridista, esto no debe suponer un gran contratiempo para los de Zidane, aunque Jürgen Klopp (quien sabe si para buscar el desasosiego en su rival) ya se ha apresurado a apuntar lo positivo de tener más tiempo de descanso y que esa diferencia de días sin actividad podría ser un aspecto decisivo para el desarrollo de la final.

El caso es que al técnico madridista no parecen preocuparle en demasía estas cuestiones mientras que centra su atención en asegurarse de que su jugador estrella Cristiano Ronaldo llegue en perfectas condiciones al partido de Kiev o que Dani Carvajal pueda recuperarse a tiempo para la cita.

Todos los ojos están ya puestos en Kiev a la espera de que llegue el sábado 26. Dos de los conjuntos que han hecho grande esta competición escribirán otro pedazo de historia ese día. La 13ª para unos o la 6ª para otros. No va más.

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