El Barça de Hansi Flick visita al Levante en la quinta jornada de LaLiga con la firme intención de mantener el liderato y prolongar sus buenas sensaciones de inicio de curso. Lejos de confiarse, el técnico alemán ha dejado claro que el conjunto granota, que ha empezado la campaña con fuerza, les va a exigir el máximo en un duelo donde no valen las relajaciones. Toca abrocharse los cinturones.
En la rueda de prensa previa al choque, Flick no escatimó en elogios para el rival de este fin de semana: «Es un equipo muy bien estructurado y saben cómo jugar en ataque», advirtió con respeto. Pero si algo transmite este Barça es una tremenda seguridad en sus propias fuerzas. El técnico destacó el excelente tono físico de su plantilla, alabó la sobriedad de Joan Garcia bajo los palos y se rindió ante el crecimiento de Pau Cubarsí: «Cuba está jugando a otro nivel, muy confiado y enfocado», apuntó el míster.
El fondo de armario y la obsesión física
Yo esto lo veo muy claro: la clave de este Barça que lidera el campeonato no es solo la pizarra, sino la gasolina. Flick ha puesto el foco en el trabajo invisible, ese que se hace con los preparadores físicos dentro de las instalaciones del club. De hecho, no es casualidad que haya lanzado una petición pública para que el nuevo gimnasio esté listo cuanto antes. Quiere espacio y las mejores condiciones para sus jugadores porque sabe que el fútbol de élite se decide por detalles de fuerza, potencia y resistencia.
La plantilla está respondiendo a esa exigencia diaria y la competencia interna empieza a ser feroz. Miren el centro del campo. Para la posición de pivote defensivo, el técnico cuenta con Rodrigo o ‘Bernie’ rindiendo a un nivel altísimo. Y un escalón por delante, en la zona de creación, la calidad rebosa con nombres como Fermín, Dani Olmo o un Gavi que siempre aporta esa garra tan necesaria. Tener este abanico de opciones permite rotar las piezas sin que el bloque se resienta, un lujo que pocos entrenadores se pueden permitir a estas alturas de la temporada.
Además, la evolución individual de piezas clave sostiene el andamiaje del equipo. Cubarsí ha dado un salto físico brutal, fundamental para competir al choque en Primera División, pero manteniendo esa salida limpia de balón que lo hace diferente. Si a eso le sumas la seguridad de Joan Garcia en la portería, variantes tácticas como probar a Raphinha de ‘nueve’ o el esperado debut de Gabriel Jesus, el Barça se convierte en un equipo indescifrable para los rivales. Incluso hay espacio para mirar al futuro con optimismo, devolviendo elogios a Cesc Fàbregas y destacando a Hamza como un proyecto de muchísimo futuro.
La ambición de la tercera seguida
Aunque la Champions League siempre es ese caramelo que a todos nos hace la boca agua y despierta la máxima ilusión en el entorno culé, Flick prefiere mantener los pies en el suelo y dar valor al día a día. El alemán dejó una frase en rueda de prensa que define a la perfección su mentalidad competitiva: «Ganar tres Ligas seguidas sería asombroso». No se deja distraer por los cantos de sirena europeos; sabe que la regularidad doméstica es el verdadero termómetro de un proyecto ganador.
A pesar de que el socio culé está encantado con su gestión, algo reflejado en las notas del ‘Observatori Blaugrana’, el míster prefiere quitarse los focos de encima. «Soy solo el entrenador, lo importante son los jugadores y su actitud», insiste con una mezcla de humildad y máxima exigencia. Sabe que el camino es largo y ya ha lanzado un aviso a navegantes: si bajan la intensidad un solo diez por ciento, irán en la dirección equivocada de inmediato.
El Levante de Luís Castro ya ha avisado de que saldrá a jugar de tú a tú y con la firme voluntad de ganar al líder en su estadio. Veremos si el plan de rotaciones de Flick y la frescura física de sus futbolistas bastan para superar una de las salidas más trampas de este inicio de temporada.

















