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title: "El Real Madrid que no corre: ¿importa la distancia o la intensidad?"
date: 2026-09-23T12:29:08+02:00
modified: 2026-09-23T12:29:08+02:00
author: "Toni Imbernon"
source: https://betsuites.com/noticias/real-madrid-datos-distancia-intensidad/
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description: "Tras perder el derbi, se acusa al Real Madrid de ser el equipo que menos corre de LaLiga. Toni Imbernon te explica por qué los datos de Driblab desmienten este mito."
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# El Real Madrid que no corre: ¿importa la distancia o la intensidad?

La resaca de perder un derbi siempre es dura, y más si caes 2-1 contra el Atlético de Madrid. Tras el pitido final, no tardó en hacerse viral el dato de que el Real Madrid es el equipo que menos kilómetros recorre de toda LaLiga. Un titular jugoso, sí, pero que esconde una gran mentira táctica: en el fútbol moderno no importa cuánto corres, sino cómo y a qué velocidad lo haces.

Es el clásico debate de barra de bar que a mí, personalmente, me pone de los nervios. Apenas 24 horas después de la derrota en el Metropolitano, empezó a circular esa estadística como si fuera el santo grial para explicar las miserias del perdedor. Sin embargo, la distancia total recorrida mete en el mismo saco un trote cansino replegando posiciones, un desplazamiento sin presión y un esprint a vida o muerte para cazar un balón al espacio. Para ponerle rigor científico a esto, empresas de análisis de datos como Driblab dividen el esfuerzo en categorías clave: la carrera de alta intensidad (HSR), que se mueve entre los 19,8 y los 25,2 km/h, y el esprint puro, que supera los 25,2 km/h. Ahí es donde se deciden los partidos de verdad, no acumulando kilómetros trotando.

## ¿Por qué la distancia total es una trampa?

Yo esto lo veo muy claro: medir el rendimiento de un futbolista solo por los kilómetros que hace es como valorar a un escritor por el número de palabras que teclea en su ordenador, sin importar si lo que escribe tiene sentido o es una soberana tontería. Un equipo puede pasarse los noventa minutos corriendo detrás de la pelota sin orden ni concierto, acabar con las piernas destrozadas y el marcador en contra, habiendo recorrido una distancia bárbara que solo sirve para adornar una estadística inútil en el periódico del día siguiente.

El caso del Barcelona, actual líder de LaLiga, ilustra a la perfección esta idea. No necesitan ser los que más kilómetros acumulan en el GPS al final del día para dominar los partidos, sino los que mejor gestionan los esfuerzos colectivos sobre el césped. La diferencia real en el fútbol de élite está en la capacidad de morder en el momento justo, de activar la presión tras pérdida a máxima intensidad y de romper líneas con desmarques agresivos. El trote cochinero no gana ligas; los esfuerzos explosivos, sí.

## Las consecuencias tácticas para el Real Madrid

Para el Real Madrid, este debate sobre el físico llega en un momento de máxima exigencia y debate público. Cuando tienes en tu plantilla a futbolistas de la talla de Kylian Mbappé y Vinicius Junior, tu juego no se puede basar en un desgaste plano e ininterrumpido. El Madrid es, por definición, un equipo de colmillos afilados y transiciones letales. Su hábitat natural es el chispazo, el cambio de ritmo brusco que deja sentado al defensa rival en apenas tres metros.

El problema surge cuando esos esfuerzos de alta intensidad y esos esprints por encima de los 25,2 km/h no se coordinan bien o no se traducen en ocasiones claras de gol, como ocurrió en el último derbi ante el Atleti. Si el bloque se agrieta y las transiciones no hacen daño, al espectador se le queda grabada la sensación visual de que el equipo no corre y se arrastra por el campo. Pero la solución de Carlo Ancelotti no pasa por pedirle a sus jugadores que troten diez kilómetros más por partido para maquillar las estadísticas de la televisión, sino por ajustar la precisión de esos esprints que de verdad inclinan la balanza.

A partir de ahora, la lupa no estará puesta en cuánta distancia total cubre el equipo en los próximos compromisos ligueros, sino en recuperar la finura táctica para que cada carrera de alta intensidad tenga un sentido colectivo. Al final, en este juego, correr por correr solo sirve para cansarse antes y llegar tarde al balón.
