Al Real Madrid de Jose Mourinho se le están haciendo muy largos los partidos. Tras vencer al Rayo Vallecano con una gran primera mitad y un bajón preocupante en la segunda que desató los pitos del Bernabéu, el técnico portugués admitió abiertamente que su plantilla no tiene gasolina para jugar más de 45 minutos.
Ganar por 4-1 al Rayo en casa debería ser motivo de fiesta, pero la realidad es otra. El Madrid se marchó al vestuario con un plácido 3-0, pero la segunda parte fue un suplicio físico y táctico que la grada castigó con silbidos. Mourinho no se cortó un pelo tras el encuentro: «Defino el de hoy como un partido de 45 minutos. No tiene más historia. Yo sabía que el equipo no tenía fuerza, ni física ni mental, para continuar en el segundo tiempo». Sincero, sí, pero preocupante para un club obligado a ganarlo todo.
Un patrón que empieza a preocupar
Yo esto lo veo claro: el Madrid actual es un velocista que se ahoga en la maratón. El plan de Mourinho es salir a morder, destrozar al rival rápido y luego gestionar los esfuerzos. «La motivación era empezar fuerte y acabar rápido con el partido», repite el luso. Al principio de la temporada la fórmula funcionaba. En las dos primeras jornadas, ante el Espanyol y la Real Sociedad, el equipo llegó empatado a uno al descanso y apretó los dientes para acabar ganando (1-2 en Cornellá con gol agónico de Carlos Espí, y 4-1 en casa con un triplete de Kylian Mbappé).
Sin embargo, la gasolina se está agotando demasiado pronto. En los últimos cuatro compromisos, las segundas partes han sido un bajón evidente. Contra el Málaga dio igual porque el 3-0 de la primera media hora sentenció el choque. Pero en el Benito Villamarín la sequía costó cara: 0-0 al descanso y derrota final por 1-0 tras el gol de Parrott para el Betis. Frente al Inter de Milán en Europa y ante el Rayo en Liga, el guion se repitió con ventajas cómodas al descanso que acabaron en segundas partes grises, con goles encajados y un runrún en la grada que no augura nada bueno.
Lo curioso es que, numéricamente, este Madrid es devastador en los arranques. Según los datos de Opta, en toda la temporada pasada el conjunto blanco solo logró marcar tres goles en la primera mitad en dos partidos ligueros. Este curso, con apenas unas jornadas disputadas, ya ha igualado ese registro. El problema no es cómo empiezan, sino cómo terminan.
Próxima parada: Elche y la enfermería llena
Con este panorama de fatiga física y mental, el calendario no da tregua. Este mismo martes, 15 de septiembre, toca visitar al Elche en el Martínez Valero (21:30 horas). No hay tiempo para lamentaciones ni para recuperar el tono con calma. De hecho, la plantilla ya se ha puesto manos a la obra en la ciudad deportiva de Valdebebas.
Mientras los titulares contra el Rayo hacían trabajo de recuperación para estirar piernas, el resto del grupo s la gota gorda con series de presión, ejercicios de definición y partidillos en espacios reducidos. Mourinho sabe que va a necesitar rotar si no quiere que sus hombres clave terminen de romperse, pero el margen de maniobra es estrecho.
La enfermería blanca no ayuda a dar descansos. Para el duelo en tierras ilicitanas, el técnico no podrá contar con Rodrygo, Éder Militao ni Ferland Mendy, que siguen recuperándose de sus respectivas lesiones. Sin ellos, el fondo de armario se reduce y la exigencia física para los sanos se multiplica. Veremos si en el Martínez Valero el Madrid es capaz de mantener el ritmo los noventa minutos o si volvemos a ver a un gigante con pies de barro en la segunda mitad.

















