El temporal que azotó Cataluña ha dejado al Barça de fútbol sala en tierra y sin partido. El duelo de la cuarta jornada de liga ante el Noia, previsto para este domingo en Galicia, ha sido aplazado oficialmente por la RFEF ante la imposibilidad de que los azulgranas pudieran viajar con total seguridad.
La historia tiene miga y parece casi de película de suspense. El Barça tenía previsto volar el sábado por la tarde, pero el temporal obligó a cancelar los vuelos. Ante el caos, el Juez de Competición se descolgó retrasando el partido del domingo de las 12:30 a las 20:30 horas, pretendiendo que el equipo viajase el mismo domingo por la mañana. Sin embargo, la Generalitat activó la alerta de Protección Civil aconsejando no salir de casa. Ahí es cuando Aureli Mas, directivo responsable de la sección, plantó cara en redes sociales: «Acabo de dar instrucciones a la expedición para que mañana por la mañana nadie salga de su casa», aseguró de madrugada. Finalmente, la lógica se impuso el domingo al mediodía y la RFEF decretó el aplazamiento definitivo por «fuerza mayor».
¿Qué significa este aplazamiento para el Barça?
Yo esto lo veo así: a nivel de calendario, esto es un rompecabezas de los gordos. Los clubes tienen ahora 48 horas para proponer una nueva fecha, y todo apunta a que nos iremos a diciembre. Para el equipo de Javi Rodríguez, que ya tiene el calendario bastante apretado por sus compromisos de Champions League, sumar un partido pendiente en el tramo final del año no es plato de buen gusto. Meter un viaje a Galicia entre semana en mitad del frío invernal siempre es una faena para la planificación física.
Sin embargo, si miramos el vaso medio lleno, este parón forzoso le viene de perlas a la enfermería culé. El Barça viajaba a Noia con bajas de un peso pesado tremendo. Hombres clave como Pito, Luciano Gauna y Matheus estaban totalmente descartados para esta jornada por lesión. No jugar ahora significa que, cuando se dispute este partido, Javi Rodríguez muy probablemente podrá contar con su arsenal al completo. En el deporte de élite, ganar tiempo para recuperar a tus estrellas es como encontrar agua en el desierto.
Además, el esfuerzo físico acumulado se frena de golpe. Recordemos que el Barça ya venía con un partido más en las piernas tras haber adelantado la jornada 7 contra O Parrulo (donde golearon por 6-1) precisamente para hacer hueco a Europa. Un respiro inesperado para las piernas de la plantilla no viene nada mal, aunque rompa el ritmo competitivo de un vestuario que venía lanzado.
El lío de los despachos y el impacto en la tabla
La gestión de esta crisis ha vuelto a poner de manifiesto la falta de sintonía que a veces hay entre los despachos federativos y la realidad del día a día. Pretender que un equipo profesional prepare un viaje exprés en avión en medio de una alerta climatológica y con restricciones oficiales de movilidad rozaba el absurdo. Aureli Mas estuvo rápido de reflejos priorizando la salud de sus jugadores y cuerpo técnico antes de que la propia federación diera el brazo a torcer.
A nivel deportivo, el Barça se queda provisionalmente en la parte alta pero con un asterisco en la clasificación. Los de Javi Rodríguez marchan invictos con un gran arranque de 10 puntos de 12 posibles, demostrando que la maquinaria carbura de maravilla. De hecho, el tremendo 6-1 que le endosaron a O Parrulo el pasado miércoles dejó claro que este equipo tiene pólvora de sobra, incluso con rotaciones. Solo Palma Futsal y Jaén han conseguido firmar el pleno de victorias en estas cuatro primeras jornadas ligueras. Este aplazamiento deja a los culés a la expectativa, pero con la tranquilidad de haber hecho los deberes previamente.
Ahora toca esperar a ver si Noia y Barça se ponen de acuerdo con la fecha en el calendario. Lo que está claro es que la seguridad de los deportistas siempre debe ir por delante de cualquier horario televisivo o imposición de última hora.




















