La selección española Sub-21 se juega este martes a las 19:00 horas en Can Misses, Ibiza, el billete directo para el Europeo de 2027 ante Rumanía. A los chicos de David Gordo les vale con ganar para certificar el liderato del Grupo A y evitar el siempre espinoso camino de la repesca.
La situación es inmejorable, pero en el fútbol ya sabemos que los excesos de confianza se pagan caros. España llega a esta última jornada con 24 puntos, dos más que Finlandia, su inmediato perseguidor. El objetivo de la federación balear, que celebra su centenario con este partido en la isla, es ver a «La Rojita» sellar su pase matemático a la cita de Albania y Serbia sin mirar de reojo lo que ocurra en otros campos.
La tranquilidad de no depender de terceros
Yo siempre digo que, en estos torneos de selecciones de categorías inferiores, lo peor que te puede pasar es dejar los deberes para el último día y con la calculadora en la mano. Por suerte, el trabajo previo de los de David Gordo ha sido impecable. Con la segunda plaza ya asegurada en el bolsillo, el verdadero botín es ese liderato que te ahorra los cruces de playoff de noviembre. Esos partidos de ida y vuelta a vida o muerte donde la tensión se corta con un cuchillo y un mal día te manda a casa de la forma más cruel.
Para esta generación de futbolistas, asegurar la presencia en el Europeo de 2027 de manera directa supone también un respiro competitivo tremendo. Les permite centrarse en sus respectivos clubes durante los próximos meses sin la presión de tener que volver a concentrarse en otoño para una eliminatoria de máxima exigencia física y mental. David Gordo lo sabe perfectamente y por eso la consigna en el vestuario es clara: aquí no se especula con el resultado.
Afrontar este duelo en Ibiza tiene, además, un color especial. No solo por el ambiente festivo del centenario federativo en las gradas de Can Misses, sino porque el grupo llega con la madurez necesaria para entender que el trabajo aún no está terminado. Aunque las matemáticas nos den cierto margen de error, salir a buscar un empate suele ser el primer paso para acabar sufriendo más de la cuenta. La mentalidad competitiva de este bloque exige ir a por los tres puntos desde el pitido inicial.
El laberinto de las matemáticas del Grupo A
Hagamos un repaso rápido a las cuentas, que son bastante sencillas si las miramos con calma y sin ponernos nerviosos. Si España gana a Rumanía, se acabó el debate: sumamos 27 puntos y somos primeros de grupo de forma directa, independientemente de lo que haga Finlandia en su visita a Kosovo. Cerramos la persiana, celebramos en la isla y a pensar en el torneo continental.
¿Qué pasa si empatamos? Llegaríamos a los 25 puntos. Si Finlandia no logra vencer a Kosovo, también seríamos primeros de grupo de manera matemática. Pero incluso en el hipotético caso de que los nórdicos ganen su partido y nos empaten a 25 puntos en la cima, la ventaja sigue siendo nuestra. El enfrentamiento directo entre España y Finlandia terminó completamente igualado en puntos, diferencia de goles y tantos anotados en sus duelos particulares. Por lo tanto, el siguiente criterio de desempate es la diferencia de goles global de toda la liguilla de clasificación. Y ahí, el combinado nacional tiene una ventaja sideral gracias a su solidez defensiva y su pegada a lo largo del torneo.
La única forma de perder este tren directo de manera dramática sería sufrir una derrota ante Rumanía combinada con un triunfo finlandés. Pero, sinceramente, viendo la trayectoria y la seriedad de este equipo bajo el mando de Gordo, el escenario de la derrota ni se contempla en la expedición. El objetivo real es cerrar la clasificación con una victoria contundente que confirme las buenas sensaciones del grupo.
Toca abrocharse el cinturón y disfrutar del espectáculo en Can Misses. La Rojita tiene el mapa, la X marcada en Ibiza y solo le falta desenterrar el cofre del tesoro rumbo al Europeo.




















