El Inter de Milán ha recibido un jarro de agua fría en pleno parón de selecciones. El club italiano ha confirmado la lesión muscular de su flamante fichaje veraniego, Curtis Jones, que estará de baja entre tres y cuatro semanas. Un contratiempo muy serio para los planes de Cristian Chivu justo antes de que se reanude la competición oficial.
El centrocampista inglés de 25 años, por el que los nerazzurri desembolsaron 30 millones de euros al Liverpool hace apenas unos meses, se quedó trabajando en las instalaciones de La Pinetina tras no entrar en la lista de Thomas Tuchel con la selección de Inglaterra. Lo que debía ser una semana ideal para ponerse a tono físico terminó de la peor manera: un pinchazo en un entrenamiento y un diagnóstico preocupante. Las pruebas médicas realizadas en el Instituto Humanitas de Rozzano confirman que sufre una molestia miofascial en los aductores del muslo derecho. Para los que no dominen el lenguaje médico, hablamos de una dolencia que afecta a la membrana que recubre el músculo. No llega a ser una rotura grave, pero es una zona traicionera; si no se cura con paciencia, la recaída está a la vuelta de la esquina. El club ya ha avisado de que su evolución se evaluará día a día, pero el mes de baja no se lo quita nadie.
¿Qué significa la baja de Curtis Jones para el Inter?
Yo esto lo veo como un frenazo en seco para un jugador que venía con la exigencia de ganarse un sitio importante en el esquema de Chivu. Adaptarse al fútbol italiano nunca es una tarea sencilla, y menos cuando cambias la ida y vuelta constante de la Premier League por el rigor táctico y la pizarra de la Serie A. Jones estaba precisamente en ese proceso de aclimatación, sumando minutos y entendiendo qué quiere su nuevo técnico sobre el césped. Ahora, este parón forzado le obliga a parar las máquinas y perder un tono físico que le costará recuperar.
Para un entrenador, el parón internacional es una época de cruzar los dedos y rezar para que sus jugadores vuelvan sanos de sus respectivos países. Lo que Chivu no se esperaba es que el lesionado fuera el que se había qo en casa trabajando con él. Jones tenía una oportunidad de oro estas dos semanas para asimilar conceptos tácticos en Appiano Gentile sin la presión de los partidos cada tres días. Que el percance haya ocurrido en un entrenamiento rutinario añade una dosis extra de frustración al cuerpo técnico.
Además, el calendario que se le viene encima al Inter no da tregua. Perder a un futbolista de rotación de este nivel —o a un teórico titular de 30 millones de euros— justo cuando empieza el carrusel de partidos importantes es un verdadero dolor de cabeza. Tres o cuatro semanas en el fútbol de élite actual equivalen a perderse una cantidad ingente de minutos clave, tanto en el torneo doméstico como en la máxima competición europea.
La alternativa de Barella y el exigente calendario inmediato
La buena noticia para Chivu, si es que se puede sacar algo positivo de una situación así, es que el fondo de armario del Inter tiene nombres de plenas garantías. El principal candidato para ocupar el hueco que deja Jones este mismo sábado contra el Parma es un viejo conocido de la casa: Nicolò Barella. No es un mal «plan B», ¿verdad? Tener a un futbolista de la jerarquía de Barella listo para dar un paso al frente alivia bastante el golpe, aunque lógicamente altera las rotaciones que el cuerpo técnico tuviera en mente para gestionar los esfuerzos de la plantilla.
Y es que la exigencia física va a ser máxima a partir de este fin de semana. Tras el duelo liguero contra el Parma, el campeón de Italia tiene una cita europea crucial el próximo martes, donde recibirá al Brujas en la fase liga de la Champions League. Es un partido donde no se permiten tropiezos si se quiere asegurar el pase directo a la siguiente ronda. Sin Curtis Jones para dar refresco en la medular, hombres como el propio Barella van a tener que asumir una carga de minutos muy importante desde el primer día.
Habrá que estar muy atentos a la reevaluación médica que el club realice en los próximos días para ver si los plazos se acortan o si, por el contrario, toca ser extremadamente prudentes. De momento, a Chivu le toca reorganizar su centro del campo para afrontar un tramo del curso que se presenta de lo más exigente.




















