El Real Murcia se ha quitado el sabor amargo del derbi de la mejor manera posible: tirando de oficio en el Cerro del Espino para tumbar al Rayo Majadahonda por 0-1. Un solitario gol de David Flakus desde el punto de penalti a los siete minutos de juego bastó para amarrar tres puntos de un valor incalculable en la séptima jornada de Primera Federación.
El encuentro arrancó agitado. Apenas se habían cumplido los tres primeros minutos cuando Óscar Mesa vio la primera cartulina del choque, presagio de la tormenta en el área local que terminaría con la pena máxima convertida por Flakus en el minuto 7. A partir de ahí, los pimentoneros se dedicaron a guardar la ropa ante un Majadahonda que, pese a quedarse con diez hombres tras la expulsión directa de Íñigo Ramos nada más arrancar la segunda mitad (minuto 48), no bajó los brazos y apretó con más posesión y llegadas.
Mucha cabeza, mucho oficio y luto olvidado
Yo siempre digo que la verdadera medida de un equipo con aspiraciones no se toma cuando las cosas salen rodadas, sino la semana después de encajar un golpe duro. Y el Murcia venía tocado tras caer en el derbi. Perder ese tipo de duelos te deja una quemadura psicológica que tarda en curar, pero los hombres de la franja grana supieron ponerse el mono de trabajo desde el primer minuto en Majadahonda.
Ganar 0-1 sufriendo también suma tres puntos, y en una categoría tan apretada como esta, amarrar victorias fuera de casa te sostiene arriba. El equipo murciano firma un triunfo estratégico que renueva por completo la confianza del vestuario. En cambio, para el Rayo Majadahonda la lectura es muy distinta: disponer de más balón y generar más remates aun jugando casi toda la segunda parte en inferioridad numérica no les sirvió para puntuar, manteniéndoles atrapados en la parte baja de la clasificación.
Resistencia al límite y un carrusel de cartulinas
El choque no fue precisamente un paseo de guante blanco. El colegiado aragonés Armando Ramo Andrés tuvo que echar mano del silbato y las tarjetas constantemente para intentar sujetar la intensidad sobre el césped. La expulsión de Íñigo Ramos al poco de reanudar el partido parecía ponerle la alfombra roja al Real Murcia, pero la realidad fue otra muy diferente.
Los murcianistas tuvieron que multiplicar sus esfuerzos defensivos y cargarse de amarillas para frenar las acometidas locales. Hasta siete futbolistas del cuadro visitante terminaron amonestados: Óscar Gil, Joao Pedro, Javi Mier, el propio goleador Flakus, Álvaro Giménez, Álvaro Bustos y Chema Núñez. Por parte majariega, Óscar Mesa, Manín, Yoshimura, Sina y Gallardo también vieron la cartulina. Un desgaste físico descomunal que obligó al banquillo grana a mover ficha con cinco cambios para refrescar las piernas de un bloque castigado por el esfuerzo.
Mirando al futuro con los deberes hechos
Al final, el marcador no volvió a moverse y la zaga murcianista, esc por Dani Jiménez bajo palos y apoyada por el trabajo de Héctor Pérez y Alberto González, achicó cada balón colgado para certificar un botín de oro.
Lo que viene ahora para el Murcia es afrontar las próximas fechas con la tranquilidad de quien ya ha superado el bache del derbi y vuelve a pisar firme. Cuando ganas jugando bien te felicitan, pero cuando ganas sabiendo sufrir, te ganas el respeto del campeonato. Toca comprobar si este triunfo sirve de lanzadera definitiva para consolidarse arriba.




















