El Racing de Santander se fue de vacío en su visita a El Sadar frente a Osasuna y José Alberto López no quiso morderse la lengua al terminar el choque. El técnico asturiano apuntó de forma directa a los «condicionantes externos» para explicar el tropiezo de su equipo, poniendo el foco en el penalti que significó el 1-0 definitivo para los navarros.
«Han tenido intensidad, pero ha habido muchos condicionantes externos que han afectado en el resultado del partido, como el primer penalti», señaló José Alberto ante los micrófonos de Movistar LaLiga. El entrenador del conjunto cantabro recordó además que, antes de esa pena máxima, el VAR corrigió una decisión para anular un gol a favor del Racing. A su juicio, el criterio arbitral terminó por descentrar a los suyos en un escenario siempre exigente.
El peso del arbitraje y el enfado en el banquillo
Para entender el mosqueo de José Alberto hay que mirar la letra pequeña del partido. No se trata solo de la jugada del penalti, sino de la sensación de que el rasero no fue el mismo en las dos áreas. Osasuna cometió un total de 21 faltas por solo 9 del Racing, pero el reparto de amonestaciones dejó tres tarjetas amarillas en el bando visitante. Yo esto lo veo claro: cuando sientes que cada contacto tuyo se pita y el del rival se permite, la cabeza te empieza a jugar una mala pasada.
«Hemos dado un paso adelante, aunque sin estar bien, porque no hemos estado bien, pero hay situaciones que es difícil encontrar una explicación», reflexionó el técnico. Y es que encajar el 1-0 en una acción que, según sus palabras, se repitió «mil veces en este partido sin que se pitara ni falta», trastocó por completo el plan trazado durante la semana.
Autocrítica en el juego y la asignatura de los desplazamientos
Ahora bien, le honra a José Alberto no esconderse únicamente detrás del silbato. Si algo tiene el preparador gijonés es que dice las cosas como las ve, y no dudó en señalar los fallos propios que le costaron los tres puntos a su equipo. El gol encajado nació de una pérdida evitable en una zona comprometida, un pecado capital cuando juegas lejos de tu estadio.
El Racing volvió a evidenciar que le falta un punto de contundencia e intensidad en los duelos individuales a domicilio. «Cuando hemos llevado el partido al fútbol hemos controlado, sin generar peligro, porque ninguno de los dos equipos ha generado peligro. Es lo que tenemos que mejorar», admitió con severidad. En el segundo tiempo, el equipo disfrutó de momentos con ventaja de posicionamiento, pero la toma de decisiones en el último pase brilló por su ausencia.
Lo que viene: corregir la toma de decisiones
El diagnóstico tras el paso por El Sadar deja deberes claros en la libreta del cuerpo técnico. Los números del Racing fuera de casa empiezan a pesar y la solución pasa por ser más agresivos en las disputas y mucho más precisos en los metros finales. Si el equipo quiere consolidarse en la zona alta, no puede regalar posesiones en la salida ni perdonar cuando logra superar la primera línea de presión rival.
A partir de ahora, la clave estará en ver la capacidad de reacción del vestuario ante este varapalo. Toca ajustar la contundencia en las dos áreas y dejar de depender de decisiones arbitrales borderlines para sumar lejos de Santander.




















