Menudo carrusel de emociones se vivió en San Siro. El Milan terminó pidiendo la hora ante el Atalanta tras imponerse por 3-2, en un encuentro donde Mario Gila firmó su primer tanto como goleador milanista. Lo que parecía un triunfo plácido y encarrilado con un holgado 3-0 terminó convirtiéndose en un ejercicio de supervivencia pura en el tramo final.
Yo esto lo veo clarísimo: las ventajas amplias a veces te relajan más de la cuenta. El cuadro milanista saltó al césped con la firme intención de reaccionar tras el tropezón sufrido ante el Sassuolo. Dominó la posesión y apretó arriba desde el inicio. Sin embargo, el Atalanta, que venía impulsado por su reciente victoria europea ante el Pafos, rozó el primero en el minuto 19 cuando Nikola Krstovic superó a Mike Maignan y mandó fuera el balón con la portería vacía. Un susto de los gordos que dio paso al verdadero punto de inflexión del choque.
Apenas unos instantes después de esa acción, el central visitante Sead Kolasinac tuvo que retirarse lesionado. Su sustituto, el joven Relja Obric, vivió un ingreso de pesadilla al cometer penalti por mano tras un disparo de Yunus Musah dentro del área. El colegiado revisó la jugada en el monitor del VAR y Goncalo Ramos no perdonó desde los once metros en el minuto 23, reencontrándose con el gol para tranquilidad del fichaje más caro en la historia del club.
De la tranquilidad de Gila al apretón final de Sarri
Con el viento a favor, el Milan metió una marcha más hasta alcanzar el 3-0 momentáneo, culminado con el estreno goleador del defensa español Mario Gila. Sin embargo, la ventaja de tres tantos no tumbó al conjunto dirigido por Maurizio Sarri. El técnico italiano reajustó las piezas de la ‘Dea’ en el descanso y la segunda mitad fue una historia completamente diferente.
El Atalanta se metió de lleno en la pelea y firmó dos dianas que recortaron la distancia al 3-2, apretando el marcador y obligando a los locales a atrincherarse en su campo para amarrar los tres puntos. Pasar de golear a sufrir en cuestión de media hora es algo muy del fútbol, pero el Milan logró sostener el resultado hasta el pitido final.
Consecuencias y lectura del partido
Esta victoria le sirve al equipo lombardo para dejar atrás las dudas tras la derrota con el Sassuolo y afianzar las buenas sensaciones futbolísticas que venía buscando. Por su parte, el Atalanta se marcha de vacío a pesar del enorme esfuerzo en el segundo acto, frenando el impulso con el que venía tras su triunfo ante el Pafos.
Lo que queda claro es que la zaga milanista ha encontrado un recurso anotador inesperado en Mario Gila, aunque la desconexión defensiva de la segunda parte deja deberes pendientes para las próximas citas.




















