El C.D. Leganés ha decidido cortar por lo sano. Tras encadenar cuatro derrotas consecutivas y firmar un arranque con más sombras que luces en LaLiga Hypermotion, la directiva pepinera ha prescindido de Rubén Albés tras solo diez jornadas en el banquillo. Una decisión tajante para frenar una sangría defensiva y de resultados que amenazaba con descarrilar el curso antes de tiempo.
Los datos han terminado pesando demasiado en la balanza. El detonante definitivo fue el tropiezo del pasado viernes ante el Córdoba, que certificó un mes de octubre de pesadilla: cuatro encuentros seguidos perdiendo, sin marcar un solo tanto a favor y encajando diez goles. En total, la etapa del preparador gallego en Butarque se cierra con un balance de tres victorias, dos empates y cinco derrotas, incluyendo duras goleadas encajadas frente al Almería (3-0) y el Cádiz (4-0).
La caída de un proyecto que perdió la contundencia
Yo esto lo veo claro: cuando la propuesta táctica pierde el respaldo de las áreas, la paciencia en el fútbol dura exactamente lo que tarda en llegar la cuarta derrota consecutiva. Albés desembarcó en Butarque el pasado verano con la idea de construir un Leganés protagonista, dinámico y reconocible. La plantilla experimentó una profunda renovación para amoldarse a ese estilo, pero con el paso de las semanas el equipo fue perdiendo consistencia a pasos agigantados.
El problema no ha sido únicamente la falta de puntos, sino la evidente incapacidad para reaccionar ante los golpes. Un bloque frágil atrás, que concede facilidades al rival en cuanto se abre el partido, y atascado arriba, sin recursos para generar peligro cuando el marcador se pone en contra, es una combinación de alto riesgo en la división de plata. En una categoría donde la solidez lo es todo, encadenar cuatro jornadas a cero en el casillero de goles a favor y recibir diez en contra enciende las alarmas en cualquier club.
Luis Carrión al frente y el reto de reaccionar a tiempo
Para cambiar la dinámica y recuperar el rumbo, la entidad ha apostado por la llegada de Luis Carrión al banquillo blanquiazul. El técnico barcelonés asume el mando con la tarea urgente de reconstruir la confianza de un vestuario golpeado, ajustar la línea defensiva y dotar al grupo de la competitividad necesaria para volver a sumar de tres en tres.
En una competición tan igualada como LaLiga Hypermotion, los baches prolongados te arrastran hacia abajo casi sin darte cuenta. La dirección deportiva busca con este relevo un impacto inmediato en la mentalidad del grupo para cortar de raíz la mala racha antes de que la distancia con los puestos de cabeza se vuelva insalvable.
Habrá que seguir muy de cerca cómo responde el equipo en su próximo compromiso frente al Mallorca. El margen de error se ha agotado y la reacción no puede esperar más.




















