Fabio Celestini no se guarda nada cuando le preguntan por el Getafe y por José Bordalás. El exfutbolista azulón y extécnico del Lugano analizó en una entrevista para el diario Marca el cruce europeo de la Conference League entre dos de sus exequipos, dejando bien clara su admiración hacia el banquillo del Coliseum: «Me habría encantado ser entrenado por Bordalás y tener un líder como él».
El preparador suizo, actualmente libre tras cerrar su etapa en el CSKA de Moscú el pasado mes de mayo, se encuentra siguiendo de cerca el panorama europeo. Para Celestini, la cita de este jueves entre el conjunto madrileño y el Lugano no es un partido más. Supone el reencuentro de dos clubes que marcaron de forma especial su trayectoria: el sitio donde probablemente mejor fútbol desplegó con las botas puestas y la entidad que le dio el impulso definitivo en los banquillos. Pese a situar al Getafe en el papel de favorito, no dudó en avisar del peligro de los suizos ni en elogiar el mérito que tiene mantener el listón en una temporada con tres competiciones.
Elogios a Bordalás y la exigencia de Europa
Yo esto lo veo clarísimo: cuando un entrenador habla así de otro, no es por quedar bien en la foto. Celestini conoce de sobra lo que exige el fútbol al máximo nivel y sabe que la huella de Bordalás en Getafe va mucho más allá de los resultados. La disciplina, la identidad y ese carácter competitivo que imprime el técnico alicantino son cualidades que cualquier exfutbolista de peso sabe valorar. Decir francamente que te habría gustado estar bajo sus órdenes es reconocer que hay una idea de grupo y un liderazgo que calan hondo en la plantilla.
Gestionar tres torneos a la vez —Liga, Copa y Conference League— es un reto físico y mental enorme. Celestini sabe bien lo que desgasta ese ritmo de viajes, rotaciones y exigencia constante. De momento, las cosas están saliendo y el vestuario responde, pero sostener esa dinámica con el paso de los meses requiere una plantilla comprometida y un vestuario convencido de su plan de viaje. La presencia de nombres con recorrido y empaque en el plantel ayuda a consolidar esa estructura competitiva en escenarios continentales.
Un duelo clave para medir la profundidad azulona
El choque ante el Lugano representa un paso decisivo en la fase europea. Sumar tres puntos en esta clase de duelos no solo encarrila la clasificación, sino que le da un respiro importantísimo al cuerpo técnico a la hora de dosificar esfuerzos para el campeonato doméstico. En torneos con un formato tan comprimido, tropezar en casa obliga a remar contracorriente y complica la planificación del mes.
Habrá que ver cómo responde el equipo en las próximas semanas y cómo maneja Bordalás las cargas de minutos. Si el vestuario mantiene esa competitividad que tanto le gusta a Celestini, el paso por Europa puede dejar de ser una prueba de resistencia para convertirse en una bendición.




















