Luis Díaz se ha convertido en la peor noticia para el Bayern de Múnich tras el doloroso empate a dos contra el Arsenal. El extremo colombiano sufre un desgarro muscular que le mantendrá alejado de los terrenos de juego entre cuatro y seis semanas, rompiendo de golpe su momento más dulce de la temporada.
Todo ocurrió en el tramo final del partido europeo en el Allianz. Tras el gol de penalti firmado por Harry Kane para poner el 2-1 en el marcador, Vincent Kompany dio entrada al cafetalero a falta de poco más de veinte minutos. Sin embargo, poco antes del pitido final y justo después del tanto del empate de Declan Rice para los ingleses, el colombiano se tiró al suelo aquejado de severas molestias. No pudo terminar el choque y obligó a Kompany a agotar su último cambio dando paso a Bara Sapoko Ndiaye para amarrar el resultado. «No es nada grave», llegó a tranquilizar el propio Luis Díaz ante los micrófonos en la zona mixta. Pero el parte médico emitido horas después y la información adelantada por el diario BILD no dejaron margen al optimismo: desgarro muscular e incapacidad para competir durante el próximo mes largo.
De la exhibición absoluta a la enfermería
Yo esto lo veo como un frenazo en seco que nadie esperaba en Baviera, sobre todo por el nivel de forma que estaba exhibiendo el ’14’. Venía de dar un auténtico recital en la Bundesliga frente al Leipzig, donde firmó un triplete y regaló una asistencia en la paliza por seis goles a cero que le endosaron al conjunto taurino. Estaba con la flecha hacia arriba, desbordando con esa chispa eléctrica que le caracteriza y siendo indescifrable para los laterales rivales.
Sin embargo, el calendario no perdona y el propio Kompany ya había dejado caer la bomba de aviso en la víspera del enfrentamiento frente a las tropas de Arteta. El técnico belga explicó públicamente el motivo de su suplencia inicial: «Estamos atravesando un período con poco tiempo para recuperarnos. Lucho ya atravesó problemas para acabar el último partido». Es decir, las alarmas físicas venían encendidas desde el duelo doméstico, pero la exigencia de los minutos finales ante el Arsenal acabó por dinamitar el muslo del atacante.
Las consecuencias del parón para el esquema de Kompany
Para un equipo que vive de la pegada y del ritmo asfixiante en bandas, perder a tu futbolista más desequilibrante durante un mes o mes y medio es un problema táctico de gran envergadura. Un desgarro muscular requiere paciencia; si te precipitas en la reaparición, el riesgo de recaída se multiplica. El Bayern se enfrenta ahora a un tramo del calendario apretado donde tendrá que recomponer su frente de ataque sin la verticalidad pura de Díaz.
En el plano colectivo, esto obliga a Kompany a mover fichas y dar galones a secundarios que hasta ahora veían los minutos clave desde la banda. Perder a un jugador en plena racha goleadora altera por completo los automatismos del ataque. Habrá que ver cómo encaja el técnico la ausencia de su extremo titular para no perder efectividad en los metros finales.
A partir de ahora, la prioridad médica en Múnich será cumplir los plazos de rehabilitación sin acelerar procesos. Toca vigilar muy de cerca la evolución de la cicatrización muscular de Luis Díaz para comprobar si reaparece en el límite de las cuatro semanas o si la baja se extiende hasta el mes y medio previsto.




















