El Córdoba ha encontrado una vía de gol tan efectiva como inesperada en el centro del campo. Eder García se ha destapado en las últimas semanas como un llegador intratable en LaLiga Hypermotion: acumula tres tantos en las últimas cuatro jornadas y ya suma cuatro dianas en total, igualando a Diego Percan en la cabeza de los goleadores del conjunto califal.
Su última aparición estelar se produjo en el triunfo por 2-0 frente al Eibar, donde volvió a ver puerta tras conectar con Adnane Ghailan en una jugada de ataque. El futbolista cedido por el Athletic Club está demostrando una capacidad de llegada brutal desde segunda línea, convirtiéndose en una pieza fundamental para los esquemas del conjunto cordobés en un momento crítico del curso.
El impacto tras la lesión de Diarra y la apuesta de Lezama
Yo esto lo veo claro: el fútbol va de aprovechar las grietas que deja la competición, y Eder ha sabido tirarse de cabeza por la puerta que se le abrió. La inoportuna baja de Diarra obligó a reordenar la medular blanquiverde, que hasta ese momento parecía asentada con Isma Ruiz como pilar fijo. Lejos de resentmentir el bloque, la entrada de Eder en esa medular —ahora escoltado también por Ghailan— ha dado un salto de verticalidad enorme al juego del equipo.
No es una irrupción casual. En Bilbao tienen puestas muchas esperanzas en su evolución. El Athletic lo reclutó en 2025 del filial del eterno rival, el Sanse de la Real Sociedad, y Ernesto Valverde ya le dio minutos en Primera División la pasada campaña ante el Elche y el Barcelona. Paralelamente, fue indiscutible en Primera Federación bajo el mando de Jokin Aranbarri, un técnico que, por cierto, acaba de sufrir de cerca el instinto de su exjugador desde el banquillo del Eibar.
Hay un detalle clave en esta operación que explica la confianza que hay depositada en él: el Athletic no aceptó incluir ninguna opción de compra en el contrato de cesión con el Córdoba. En Lezama saben perfectamente el potencial que tiene. Además, esta temporada no es una más para el de Rentería: afronta su último año como sub-23, un límite psicológico y normativo que suele marcar la frontera entre ser una promesa en formación o asentarse definitivamente en el fútbol profesional.
El Arcángel como trampolín para los medios
Si echamos la vista atrás, lo de Córdoba no es una casualidad aislada. En el entorno blanquiverde se está consolidando una especie de ecosistema ideal para terminar de pulir centrocampistas con proyección. Quien siga de cerca la categoría recordará perfectamente los casos recientes de Álex Sala o Requena, futbolistas que dieron ese paso al frente necesario para alcanzar un nivel superior en sus carreras tras asentarse en El Arcángel.
Eder García está siguiendo exactamente ese mismo camino. Tiene llegada, interpreta bien los espacios cuando el punta arrastra marcas y no se lo piensa dos veces a la hora de armar la pierna cuando pisan área rival. Acumular cuatro goles a estas alturas de la competición siendo centrocampista no son cifras menores en una categoría tan apretada como la Segunda División.
Con la confianza por las nubes y el respaldo absoluto de su cuerpo técnico, el reto para Eder pasa ahora por mantener esa regularidad anotadora en el tiempo. Habrá que estar muy atentos a las próximas jornadas para comprobar si este idilio con el gol se consolida como una constante a lo largo de toda la temporada.




















