Caer en un escenario monumental como el Signal Iduna Park nunca es plato de buen gusto, pero hay derrotas que dejan un poso muy distinto al del simple cabreo. El Real Betis tropezó en Alemania tras ceder un apretado 2-1 frente al Borussia Dortmund, rompiendo así su pleno de victorias en la Champions League, aunque el sentir general al terminar el choque no fue de frustración, sino de auténtico orgullo.
A pesar del resultado desfavorable, la expedición verdiblanca se marchó del feudo germano con la cabeza bien alta y con los bolsillos llenos de piropos por parte del bando rival. No fueron palabras de cortesía vacía: tanto la cúpula directiva como el cuerpo técnico y el vestuario del Borussia coincidieron en que el conjunto dirigido por Manuel Pellegrini demostró un nivel digno de la élite continental. Para mí, cuando un técnico rival reconoce abiertamente las dificultades que le has planteado en su propia casa, es porque las cosas se están haciendo muy bien.
Elogios sinceros desde el banquillo alemán
El encargado de liderar los reconocimientos fue el propio Niko Kovac. El entrenador del conjunto alemán no escatimó en halagos a la hora de valorar la propuesta del equipo sevillano sobre el césped. «Se ha visto que el Betis merece jugar la Champions. Futbolísticamente es realmente bueno, con muchos jugadores experimentados. Ha sido un partido muy trabajado, aunque la victoria ha sido merecida», afirmó el preparador croata tras la conclusión del encuentro.
Kovac explicó al detalle lo complicado que resultó desactivar el entramado táctico que planteó Pellegrini, especialmente durante unos primeros cuarenta y cinco minutos donde al cuadro local le costó horrores encontrar grietas. «El Betis estaba muy compacto. No fue nada fácil. En la segunda parte estuvimos mucho mejor», añadió el técnico, reflejando el alivio que supuso para los suyos dar la vuelta al pulso tras el descanso.
En esa misma línea se pronunció Lars Ricken, director general deportivo del Borussia Dortmund, quien admitió haber entendido de primera mano el motivo por el cual los helipolitanos habían contado sus partidos anteriores por victorias en el torneo europeo. «He podido comprobar por qué el Betis había ganado todos sus partidos de Champions. Es un rival realmente muy fuerte», subrayó el directivo alemán.
El vestuario germano destaca la calidad y el ambiente
Sobre el verde, la sensación de exigencia fue calcada a la que transmitieron sus superiores. Futbolistas de la talla de Jobe Bellingham admitieron la vigilancia extrema a la que tuvieron que someter a la línea de creación bética para no verse desbordados. «Sabíamos el peligro que tenían. Con el balón estuvieron realmente bien y cuentan con jugadores de mucha calidad técnica», comentó el inglés, resaltando la capacidad del Betis para adueñarse de la posesión y mover la pelota con criterio en tramos del choque.
Pero el espectáculo no solo estuvo sobre el césped. En las gradas del Signal Iduna Park se vivió otra batalla apasionante. Más de 6.300 aficionados verdiblancos se desplazaron hasta tierras alemanas para hacerse notar entre los más de 80.000 espectadores que abarrotaban el estadio. El empuje de la marea bética no pasó desapercibido para nadie, ni tan siquiera para los locales.
El centrocampista Joey Veerman puso en valor el ambiente vivido durante los noventa minutos: «El ambiente ha sido increíble», confesó. La comunión entre la hinchada desplazada y el equipo se escenificó de forma impecable al término del choque, cuando los futbolistas béticos se acercaron a la zona visitante y fueron despedidos con una ovación cerrada que resonó con fuerza frente al célebre Muro Amarillo.
¿Qué supone este tropiezo en el camino verdiblanco?
A nivel puramente competitivo, la derrota rompe la inmaculada racha de tres triunfos consecutivos que lucía el Betis en la fase de grupos de la máxima competición europea, pero no altera de forma dramática su panorama general. Con nueve puntos sumados de doce posibles, la posición del conjunto bético sigue siendo tremendamente sólida para certificar su billete a la siguiente ronda.
Yo esto lo veo claro: lo importante en estas fases no es salir ileso de los escenarios más hostiles de Europa, sino demostrar que tienes tablas para competir de tú a tú contra los transatlánticos del continente. El Betis dio la cara, tuteó al Dortmund en su feudo y demostró que su presencia en este torneo no es casualidad ni producto de un golpe de suerte puntual.
La lectura que debe hacer Pellegrini y su plantilla es marcadamente positiva. Perder en Dortmund entra dentro de la lógica del fútbol continental; hacerlo compitiendo hasta el último segundo y obligando al rival a dar su mejor versión para ganarte es la prueba definitiva de que este equipo ha madurado. Ahora, la consigna pasa por mantener esta misma identidad en los próximos compromisos para sellar matemáticamente el pase a las eliminatorias.




















