Menudo partidazo vivimos en el Movistar Arena, aunque al Real Madrid le tocó encajar la cruz de la moneda. El Panathinaikos cortó de raíz la inmaculada racha blanca de 11 victorias consecutivas entre Liga Endesa y Euroliga tras imponerse por 112-115 en un choque agónico que necesitó de un tiempo extra tras llegar empatado a 101 al final del tiempo reglamentario.
La historia principal del choque tiene un nombre propio: Kendrick Nunn. El base estadounidense se desató en la cancha madridista firmando 33 puntos y 31 de valoración, desglosando una actuación para el recuerdo con 23 tantos anotados únicamente en el último cuarto. Según las actas oficiales de la competición, se trata de la cifra anotadora más alta jamás registrada en un cuarto periodo en la historia de la Euroliga. En el bando local, el esfuerzo ofensivo lo lideraron Andrés Feliz, sensacional con 27 puntos, y Alberto Abalde, que aportó 23 en una noche donde el equipo tuvo que remar contra corriente casi desde el salto inicial.
Sin excusas pese al parte médico y el recital de Nunn
Yo esto lo veo así: perder un partido de semejante exigencia en la prórroga ante el vigente líder de la competición siempre duele, pero ponerlo en perspectiva exige mirar al banquillo. Pedro Martínez afrontó el choque con un auténtico cuadro en la enfermería. No pudo contar con su faro Facundo Campazzo, aquejado de una lesión en el bíceps femoral izquierdo, ni tampoco con Theo Maledon, Gabriel Deck, Mario Jantunen y Usman Garuba. Salir a competir al máximo nivel europeo sin cinco piezas clave en el esquema no es cualquier detalle.
Sin embargo, el técnico del Real Madrid descartó de plano cualquier intento de victimismo en la sala de prensa. «Creo que no hay que buscar excusas. Hemos competido bien con los jugadores que hemos tenido. Echamos de menos a los que no están pero confiamos en los que están. Ahora a recuperarse y pensar en el siguiente», dejó claro el preparador. Martínez valoró especialmente el carácter combativo de su grupo para mantenerse con vida ante las rentas del conjunto griego: «Hemos luchado bien. Creo que durante muchos momentos, hemos vuelto pese a que ellos tenían rentas, sobre todo en la primera parte. En la segunda también, pero con mucho carácter hemos vuelto. Luego un cara o cruz que, con pequeños detalles en contra, hacen que salga cruz. El equipo ha intentado estar con su identidad».
Sobre el vendaval anotador de Nunn, el entrenador reconoció la dificultad de frenar a un talento de su calibre cuando entra en trance, recordando que venía de arrastrar problemas físicos: «Hasta ahora no tenía tan buenas actuaciones porque salía de lesión. Pero es un jugador muy top. Es muy difícil de defender. Es cierto que ha hecho un gran partido, pero también lo podríamos haber ganado».
Desde el otro lado del parqué, Zeljko Obradovic también enfatizó lo atípico del rendimiento de su estrella tras su inactividad. El técnico serbio del Panathinaikos dejó una frase que resume a la perfección el momento del estadounidense: «No me había pasado nunca en mi vida tener un jugador que tiene más partidos jugados que entrenamientos». Obradovic pidió paciencia con la reincorporación de los lesionados, aunque celebró el impacto decisivo de su base para abrochar el triunfo en Madrid.
Consecuencias en la tabla y gestión de esfuerzos
Esta derrota ajusta la parte alta de la Euroliga. El Panathinaikos consolida su posición de privilegio en lo más alto de la clasificación con un balance de 8-2, mientras que el Real Madrid se coloca con un registro de 6-4 al término de esta décima jornada. Más allá del tropiezo puntual, la gran lección que deja el choque para el conjunto de Pedro Martínez es la capacidad de respuesta de los secundarios. Jugadores con menor cuota de minutos habitual asumieron galones y mantuvieron el pulso vivo hasta el último segundo.
Cuestionado sobre si esta actuación le aporta certezas de cara a la rotación cuando regrese el bloque de lesionados, Pedro Martínez prefirió mantener la cautela: «No es demasiado bueno hacer análisis de blanco o negro después de un partido y más con una derrota». La gestión de cargas y el reparto de esfuerzos van a ser cruciales en las próximas semanas para no desgastar en exceso a una plantilla castigada por los problemas físicos.
El calendario no da tregua. En la competición doméstica, donde los blancos se mantienen inexpugnables e invictos tras seis jornadas disputadas, el Real Madrid recibirá el domingo 8 de noviembre a las 19:00 horas al UCAM Murcia de Sito Alonso, un rival que llega con la enfermería vacía. Pocos días después, el jueves 12 de noviembre a las 21:00 horas, la Euroliga regresará al Movistar Arena con la visita del Crvena Zvezda, en lo que será una nueva prueba de fuego para medir la capacidad de recuperación del equipo.




















