El Real Betis ha hecho oficial la convocatoria de su Junta General Ordinaria y Extraordinaria de Accionistas para el próximo 10 de diciembre a las 17:00 horas en el Hotel Barceló Renacimiento de Sevilla. Una cita clave donde el consejo rendirá cuentas de la gestión económica y abordará los plazos de las obras del Benito Villamarín.
En esta ocasión, la asamblea reducirá su orden del día a cuatro puntos clave frente a los siete que se trataron el año pasado. El foco estará repartido entre el examen y aprobación de las Cuentas Anuales del ejercicio cerrado a 30 de junio de 2026 y las explicaciones sobre la reforma del estadio. El propio presidente de la entidad, Ángel Haro, ya avanzó este martes durante la salida del equipo hacia Dortmund que daría todos los detalles necesarios a la afición respecto al ritmo de las obras, que marchan más lentas de lo previsto. Si no se alcanza el cuórum en la primera cita, la junta se celebrará al día siguiente, 11 de diciembre, en el mismo recinto y hora.
Obras en el Villamarín y cuentas: el partido que se juega en los despachos
Yo siempre he dicho que los clubes de fútbol se construyen en el césped, pero se sostienen en las oficinas. Cuando las cosas van rodadas en lo deportivo, la asamblea suele ser un trámite plácido; cuando hay curvas o proyectos de gran envergadura en marcha, cada punto del orden del día se mira con lupa de cirujano. Y en esta junta, el gran elefante en la habitación tiene nombre y apellidos: la remodelación del Benito Villamarín.
Que el presidente admita abiertamente que los trabajos del estadio van a una marcha menor de la esperada no es un detalle menor. La transformación de una casa deportiva implica encajar muchas piezas: presupuestos, licencias, plazos de ejecución y, por supuesto, la logística del equipo mientras duran las intervenciones. Explicar con precisión dónde se ha atascado el ritmo y cómo se va a reconducir el calendario será la prueba de fuego del consejo de administración ante los béticos.
En lo financiero, la junta abordará el balance general, la cuenta de pérdidas y ganancias, y el estado de flujos de efectivo del curso cerrado el pasado 30 de junio. Un ejercicio de transparencia indispensable para medir la salud económica real del club en un momento de máxima exigencia deportiva e infraestructural.
Un orden del día más concentrado para ir al grano
Pasar de siete puntos en la asamblea anterior a cuatro en esta convocatoria demuestra una intención clara por parte de la directiva: agilizar la reunión y centrarse de lleno en lo sustancial. Menos dispersión y más foco en la gestión y la cuenta de resultados.
El debate económico y el seguimiento del patrimonio neto dictarán el rumbo institucional para los próximos meses. Para el aficionado verdiblanco, la tranquilidad económica y la certeza sobre el futuro estadio son los pilares sobre los que debe asentarse el crecimiento del proyecto deportivo.
Habrá que estar muy atentos al 10 de diciembre para escuchar la letra pequeña de la gestión y comprobar cómo se reajustan los plazos del templo bético.




















