Jose Mourinho ha decidido dar un respiro a su plantilla tras asaltar Mestalla con un tajante 0-3 frente al Valencia. El técnico portugués ha concedido domingo y lunes libres a sus futbolistas tras encadenar su octava victoria consecutiva, antes de retomar la actividad en Valdebebas el próximo martes con los efectivos disponibles.
Yo esto lo veo clarísimo: cuando metes ocho triunfos seguidos en el zurrón y tus jugadores vienen al límite en lo físico, apretar las tuercas sin necesidad es buscarse un problema. El triunfo en Valencia dejó buenas sensaciones en lo colectivo, pero también confirmó que el calendario aprieta de lo lindo a estas alturas del curso. Por eso, el cuerpo técnico ha marcado en rojo esta pausa de 48 horas antes de poner de nuevo la máquina en marcha.
La ironía de Mourinho y el fantasma de la fatiga extrema
Si algo nos regala siempre el técnico portugués ante los micrófonos es su capacidad para deslizar mensajes con recado incluido. Mourinho no desaprovechó la oportunidad de ironizar sobre los horarios tras tener que competir en Mestalla un sábado, habiendo tenido un viaje entre semana a Atenas para la competición europea. «Gracias a la decisión de que jugamos el sábado, los que van a selección tienen el día libre el domingo para estar frescos para el lunes e ir a la selección. Están felices porque tienen un día libre con la familia. Muchas gracias por la decisión», soltó con su habitual acidez.
Más allá de la socarronería, el diagnóstico de vestuario que hace el entrenador es puramente fisiológico. Mourinho insistió en que sus futbolistas arrastran una «fatiga extrema» producto de la acumulación de minutos y los desplazamientos continuos. «Ellos están en fatiga extrema y tienen que estar con su selección el lunes, y están lunes, martes y miércoles todavía limpiando esta fatiga muscular que tienen. No digo fatiga mental, porque quien gana no tiene fatiga mental, pero fatiga física sí», matizó, dejando claro que respeta el trabajo de los seleccionadores nacionales pero advirtiendo del desgaste real que acumula la caseta.
El desierto de Valdebebas y el botín de noviembre
Para los futbolistas que no tengan compromisos internacionales, el punto de encuentro será la Ciudad Real Madrid el martes 10 de noviembre en sesión matinal. La gran incógnita en estos parones siempre es saber cuántos cromos le quedan al entrenador sobre la mesa para poder trabajar con cierto margen táctico.
Si echamos la vista atrás, al último parón FIFA de la temporada, la nómina de futbolistas que se quedaron en la capital fue bajo mínimos. En aquella ocasión, Mourinho solo pudo trabajar sobre el césped con Thibaut Courtois, Andrey Lunin, Raúl Asencio —ahora fuera por lesión—, Álvaro Carreras, Antonio Rüdiger, Éder Militao —que justo reingresaba al grupo en esos días—, Aurélien Tchouaméni y el joven Thiago Pitarch, quien intercaló entrenamientos con una citación intermedia de la selección española sub-20. Un grupo reducido que obliga a tirar de la cantera y a planificar sesiones muy específicas.
Tres paradas en casa para afianzar la racha
El horizonte competitivo del conjunto blanco no se reanudará hasta el sábado 21 de noviembre a las 21:00 horas, cuando reciba en el Santiago Bernabéu al Celta de Vigo. Ese choque abrirá una ventana de calendario idónea para consolidar las buenas sensaciones del último mes, ya que el equipo afrontará un bloque de tres partidos consecutivos como local ante el propio Celta, el PSV en competición europea y el Alavés.
Tener dos semanas por delante sin competición oficial permite dos cosas: recuperar piernas en el caso de los no convocados y dar margen a la dirección técnica para diseñar ese tramo en el Bernabéu donde no se deberían escapar puntos. Toca estar atentos a cómo regresen los internacionales a partir de la próxima semana para comprobar si la medicina del descanso surte el efecto deseado.




















