El Liverpool necesitaba sacudirse los fantasmas antes del parón de selecciones y lo hizo de la mejor manera posible: con autoridad. Los de Andoni Iraola se impusieron por 1-3 al Crystal Palace en Selhurst Park, cortando la mala racha tras caer ante el Arsenal y el Fenerbahçe y reencontrándose con su versión más afilada.
Venía el cuadro ‘red’ de sufrir dos reveses seguidos que habían frenado en seco una secuencia de cinco victorias consecutivas. Sin embargo, la respuesta en Londres fue contundente. Iraola movió la coctelera respecto al duelo de Estambul, dando descanso de inicio a Trey Nyoni para devolver la titularidad a Dominik Szoboszlai en la medular junto a Alexis Mac Allister. Además, hombres clave como Ronald Araújo, Milos Kerkez, Florian Wirtz, Cody Gakpo y Alexander Isak regresaron al once inicial tras haber rotado en Europa.
Reacción inmediata y pegada tras el tropiezo
Yo esto lo veo claro: cuando vienes de dos derrotas duras, lo peor que puedes hacer es dudar en los primeros minutos. El Liverpool salió mentalizado para ahogar la salida de balón del Palace desde el pitido inicial. No había transcurrido ni un solo minuto de juego cuando Mac Allister ya había puesto a prueba a Dean Henderson con un disparo lejano. Fue una declaración de intenciones en toda regla.
A partir de ahí, el choque se jugó al ritmo que marcó Szoboszlai desde la medular y Wirtz entre líneas. El centrocampista húngaro rozó el gol con un zurdazo lejano que Henderson tuvo que mandar a córner y asistió poco después a Gakpo en una llegada peligrosa al segundo palo. La pegada terminó decantando la balanza con los tantos del propio Mac Allister, Florian Wirtz y Alexander Isak, anulando los esfuerzos de un Crystal Palace donde Yéremy Pino partió en la mediapunta y Óscar Mingueza ocupó el carril derecho.
El efecto en la dinámica de Iraola y la tabla
Ganar antes de una fecha FIFA no es un detalle menor; es tranquilidad pura para trabajar durante dos semanas sin el murmullo de la crisis rondando las orejas. Caer consecutivamente en la Premier ante el Arsenal y en competición europea contra el Fenerbahçe amenazaba con abrir grietas en el proyecto de Iraola. Esta victoria sirve de cortafuegos inmediato.
El ajuste del técnico vasco al devolver la frescura a su bloque titular dio un resultado inmediato. Con Isak afinado de cara a puerta y la dupla Mac Allister-Szoboszlai adueñándose de los tiempos del partido, el Liverpool demuestra que tiene fondo de armario y capacidad de respuesta rápida. El Crystal Palace, por su parte, se queda tocado tras no poder sostener la intensidad de unos ‘reds’ que apretaron los dientes cuando la situación se complicaba.
Lo que viene ahora para ambos bloques
El parón de selecciones llega como un punto de inflexión. Para el Liverpool, la misión será recuperar efectivos y mantener este tono competitivo de cara a la exigente maratón de partidos que arrancará a la vuelta. Para los locales, el parón obligará a revisar desajustes defensivos si no quieren meterse en problemas mayores en la clasificación.
Toca seguir de cerca cómo regresan los internacionales de sus respectivos combinados, pero Iraola se marcha al receso con la satisfacción del deber cumplido y la tormenta amainada.




















