Al Valencia se le ha juntado la tormenta perfecta en los despachos, pero el calendario de la Liga le ha echado un cable inesperado. Tras destituir el pasado domingo a Carlos Corberán y al director deportivo Ron Gourlay, el club tiene una fecha límite muy clara en el horizonte: el 11 de octubre. Esa es la fecha real en la que el nuevo entrenador tendrá que sentarse en el banquillo para medirse al Racing de Santander.
La teoría dice una cosa y la práctica, otra. Según el reglamento de la RFEF, el club che tendría que tener inscrito al sustituto el 27 de septiembre, justo dos semanas después del despido de Corberán. Sin embargo, el parón de selecciones de la FIFA vacía el calendario de Primera División durante dos fines de semana consecutivos. Un vacío temporal que le da a Braulio Vázquez, recién nombrado jefe de la parcela deportiva, un balón de oxígeno clave para negociar.
La letra pequeña del reglamento y el parón FIFA
Yo esto lo veo como un alivio enorme para el Valencia, las cosas como son. Si miras los papeles de la Federación, la norma es tajante: si te quedas sin técnico con la temporada empezada, tienes quince días para contratar a otro debidamente titulado. Si nos ponemos estrictos, el plazo expira el domingo 27 de septiembre. Pero claro, ¿qué pasa si ese fin de semana no hay partidos de liga?
Como no hay competición ni el fin de semana del 27 de septiembre ni el del 3 y 4 de octubre por los compromisos internacionales, el Valencia no tiene la urgencia de presentar una ficha en un partido oficial de forma inmediata. El primer examen real sobre el césped será el 11 de octubre en el Estadio del Sardinero. Hasta ese día, el segundo entrenador, Óscar Sánchez, puede seguir llevando las riendas de los entrenamientos sin que la sangre llegue al río.
Eso sí, si llega el 11 de octubre y Óscar Sánchez sigue sentado en el banquillo como primer espada sin que se haya inscrito a un técnico titular, la RFEF sacará la libreta de las sanciones. Y os aseguro que la broma no es barata. El Código Disciplinario no se anda con chiquitas cuando se trata de dejar el banquillo vacío.
¿Cuánto le costaría al Valencia no encontrar entrenador a tiempo?
Hablemos de dinero, que en Mestalla siempre es un tema delicado. Si el Valencia decide estirar el interinato de Óscar Sánchez más allá de las dos semanas reglamentarias, la Federación empezará a pasar la factura de forma semanal. El castigo está perfectamente tasado por tramos y va subiendo de tono conforme pasan los días.
Durante la segunda semana sin técnico inscrito, la multa es de 1.200 euros. A la tercera sube a 1.800 euros, a la cuarta pasa a 2.400 euros y en la quinta alcanza los 3.000 euros. Podríamos pensar que para un club de Primera División estas cifras son calderilla, pero la cosa se pone seria a partir de la sexta semana. Ahí la multa fija arranca en 4.000 euros y se incrementa un 50% respecto a la sanción anterior por cada semana de retraso, con un tope máximo de 30.000 euros. Una sangría económica totalmente innecesaria.
El panorama deportivo que se encuentra Braulio Vázquez
La papeleta que tiene encima de la mesa Braulio Vázquez es de las que hacen época. Acaba de aterrizar en el club tras el despido de Ron Gourlay y su primera gran tarea se ha convertido en un rompecabezas. El plan inicial era Ernesto Valverde, pero el técnico ya ha desechado la oferta valencianista. Toca recalcular la ruta con urgencia.
La ventaja de este parón de selecciones es que ofrece tiempo para pensar, analizar perfiles y negociar sin la soga al cuello de un partido liguero a las pocas horas. La desventaja es que el equipo se queda en una especie de limbo competitivo. El propio Óscar Sánchez ya ha comentado públicamente que le ha sorprendido «que el equipo tenga tanta hambre» a pesar del ruido institucional, pero mantener esa tensión competitiva durante casi un mes sin un líder definitivo en el vestuario es un reto mayúsculo.
Braulio tiene margen de maniobra temporal gracias al calendario, pero no puede dormirse en los laureles. El vestuario necesita estabilidad y la afición de Mestalla, un proyecto deportivo sólido al que agarrarse tras otra sacudida en la planta noble del club.
La cuenta atrás ya está en marcha. Veremos si Braulio Vázquez logra cerrar al sustituto de Corberán antes de que el Valencia tenga que viajar a El Sardinero o si, por el contrario, toca empezar a pagar las multas de la RFEF.

















