El Celta de Vigo arranca su andadura en la Europa League este miércoles a las 18:45 horas, y lo hace visitando uno de los terrenos más calientes y particulares del continente: Nicosia. El equipo de Claudio Giráldez se mide al Omonia en un escenario donde el fútbol es mucho más que noventa minutos de juego.
A mí siempre me ha fascinado cómo el fútbol puede partir en dos una comunidad, y el caso de la capital de Chipre es de manual. Nicosia no solo arrastra su histórica división geopolítica por la famosa ‘línea verde’; en lo deportivo, la ciudad vive fracturada de forma radical entre el verde del Omonia y el amarillo del APOEL. Esta tarde, el GSP Stadium se vestirá de gala con más de 20.000 gargantas empujando a los locales, pero con una curiosa paradoja flotando en el ambiente: la mitad de la ciudad, la que late con el APOEL, irá hoy a muerte con el conjunto celeste.
Qué significa para el Celta y cómo afecta la baja de Aspas
Afrontar un debut europeo en una plaza tan pasional nunca es tarea sencilla, y menos cuando te toca viajar con el equipaje un poco más ligero de lo habitual. Claudio Giráldez se ha llevado a la expedición a Chipre con una ausencia de esas que duelen en el alma competitiva del celtismo: Iago Aspas no estará sobre el césped. Jugar sin el ’10’ es como ir a una batalla de época sin tu mejor espada, pero el Celta llega con la necesidad imperiosa de reaccionar y demostrar que hay fondo de armario para competir con garantías en el viejo continente.
El técnico celeste sabe que el ambiente va a apretar de lo lindo. El Omonia no es ningún caramelito en su feudo. Hablamos de un club con 22 títulos de liga en sus vitrinas que entiende esta competición como el escaparate perfecto para reivindicarse. Sin Aspas, la responsabilidad del gol y del liderazgo ofensivo tendrá que repartirse. Yo creo que estos son los partidos donde se mide de verdad la madurez de un proyecto en construcción como el de Giráldez: personalidad en la salida de balón, cabeza fría ante el ruido de la grada y colmillo afilado para aprovechar las pocas que conceda el rival.
El derbi de los eternos enemigos y la fractura de 1948
Para entender el infierno que le espera al Celta, conviene repasar de dónde viene el rival que tiene enfrente. La rivalidad en Nicosia no es la típica disputa de barrio que se soluciona con unas cañas tras el partido. Aquí la herida es profunda y tiene raíces políticas. Corría el año 1948 cuando una fuerte discusión ideológica provocó que varios miembros del APOEL rompieran con el club para fundar el Omonia. Desde ese preciso instante nació el ‘derbi de los eternos enemigos’, un enfrentamiento que paraliza el país y que divide a las familias de por vida.
Mientras el APOEL domina el palmarés histórico del fútbol chipriota con 29 ligas, el Omonia le sigue de cerca con sus 22 trofeos. No hay término medio en Nicosia: o eres verde o eres amarillo. Por eso, el partido de esta tarde tiene una lectura casi cómica fuera del estadio. Miles de aficionados del APOEL verán el encuentro desde sus casas con una simpatía absoluta por el cuadro gallego, deseando una derrota de sus vecinos de patio que les alegre la semana. El Celta, sin comerlo ni beberlo, tendrá hoy una legión de seguidores inesperados en la isla.
Toca abrocharse los cinturones. El estreno europeo del Celta promete intensidad, un ambiente hostil en las gradas y la prueba de fuego de competir lejos de Balaídos sin su gran referente. Veremos si los de Giráldez logran imponer su fútbol en el GSP Stadium o si la caldera de Nicosia acaba devorando el debut celeste.

















