José Mourinho ha desvelado la lista de 24 convocados del Real Madrid para el crucial derbi de este domingo contra el Atlético de Madrid en el Metropolitano (16:15 horas). El técnico portugués calca la convocatoria de las últimas jornadas ligueras, confirmando que no recupera a ninguno de sus lesionados para la gran cita de la capital.
La expedición blanca viaja al feudo rojiblanco sin novedades médicas de última hora. Las ausencias ya conocidas de Eder Militao, Ferland Mendy y Rodrygo Goes, todos ellos lesionados de larga duración, obligan a Mourinho a confiar en el mismo bloque que derrotó con sufrimiento al Elche en el Martínez Valero y que previamente se midió al Rayo Vallecano. La gran incógnita táctica gira en torno al centro del campo, donde Bernardo Silva apunta a recuperar la titularidad en detrimento de Yan Diomande.
¿Qué significa esta lista para el plan de Mourinho?
Yo esto lo veo claro: Mourinho prefiere la seguridad de lo conocido antes que inventar en un escenario tan caliente como el Metropolitano. Repetir convocatoria por tercera vez consecutiva demuestra que el portugués tiene muy definido su núcleo de confianza para los días grandes. Sin Militao ni Mendy en defensa, la zaga tendrá que volver a sostenerse con la jerarquía de Rüdiger y Konaté por el centro, flanqueados por laterales de recorrido como Trent y Cucurella o Dumfries.
La gran batalla, como siempre en estos derbis, se va a librar en la sala de máquinas. Aquí es donde radica el verdadero dilema del técnico luso. Contra el Elche vimos a un Diomande imperial, derrochando físico y dándole un equilibrio tremendo al equipo en un partido que se complicó de lo lindo. Sin embargo, para un duelo de la exigencia táctica del Metropolitano, la pausa y el control de Bernardo Silva se antojan fundamentales. El portugués te da ese segundo extra para pensar que a veces le falta al equipo en las transiciones rápidas.
Si finalmente Bernardo entra en el once, Diomande será el gran sacrificado. Me parecería un tanto injusto por su rendimiento reciente, pero es perfectamente comprensible si lo que buscas es domar el ímpetu inicial del Atlético y esconderle la pelota en su propio campo.
Gestión de esfuerzos y alternativas en el banquillo
Mirando la lista de 24 nombres, salta a la vista que el Madrid tiene fondo de armario de sobra, a pesar de las tres bajas importantes. En ataque, la ausencia de Rodrygo le quita a Mourinho esa pieza de desborde eléctrico que tanto daño hace en las segundas partes. No obstante, contar con pólvora como la de Endrick, Brahim Díaz o el joven Carlos Espí en el banquillo asegura dinamita para revolucionar el choque si la cosa se pone fea.
Luego está el factor Arda Güler. El turco sigue esperando su oportunidad de oro y, en un partido de ritmo alto y pocos espacios, su clarividencia entre líneas podría ser un recurso valiosísimo en el tramo final. Atrás, la presencia de jóvenes como Asencio o Huijsen, junto a la experiencia de Carreras y la polivalencia de Dumfries, le da a Mourinho suficientes variantes para blindar el resultado o cambiar el dibujo sobre la marcha si el Atlético aprieta arriba.
La pelota está ahora en el tejado de un Mourinho que ha preferido no dar pistas en rueda de prensa. Nos espera un derbi de pizarras tácticas y máxima tensión en el que el Madrid se juega mucho más que tres puntos. Veremos si la apuesta por la continuidad le sale bien al técnico luso.

















