La derrota por 2-1 en el derbi madrileño ante el Atlético de Madrid ha encendido todas las alarmas en el Real Madrid. Álvaro Benito, exfutbolista y analista, ha puesto el dedo en la llaga al señalar que el equipo arrastra un problema colectivo muy profundo desde hace más de dos años, inmune al paso de los entrenadores.
El ahora comentarista de la Cadena SER no se anduvo con rodeos en ‘Carrusel Deportivo’. Tras el tropiezo en el Metropolitano, Álvaro Benito analizó la situación con una lucidez tremenda: «Si llevas dos años y pico viendo los mismos problemas sobre el terreno de juego… Entonces el problema es mucho más profundo». Para el exjugador, la sufrida victoria en Elche de hace unos días fue solo un espejismo que camufló unos males colectivos que volvieron a brotar con fuerza en el derbi madrileño.
¿Qué le pasa realmente a este Real Madrid?
Aquí es donde yo me paro a pensar y os digo lo que veo: Álvaro tiene toda la razón del mundo. En el fútbol actual, muchas veces nos dejamos cegar por el brillo del marcador. Ganas un partido en el último minuto gracias a una genialidad individual y parece que todo va sobre ruedas. Pero el fútbol de élite no funciona así. Es como tener un coche deportivo de lujo que hace ruidos raros en el motor; puedes circular un rato, pero sabes que tarde o temprano te va a dejar tirado en mitad de la autopista.
El Madrid lleva demasiado tiempo viviendo de la pegada, del peso de su camiseta y de momentos individuales salvajes. Sin embargo, cuando te enfrentas a un bloque bien organizado y con colmillo como el del Atlético de Madrid, las costuras se abren de par en par. La falta de un patrón de juego colectivo claro, esa desconexión evidente entre líneas y la tremenda dificultad para someter al rival a través del control del juego son carencias que no son de ayer ni de la semana pasada. Vienen de lejos, de hace más de dos años, tal y como apunta Álvaro.
¿Qué significa esto para lo que viene? Pues que la temporada se le puede hacer muy cuesta arriba al conjunto blanco si no hay un diagnóstico honesto dentro del vestuario. Si los jugadores y el cuerpo técnico se empeñan en pensar que el derbi fue solo un mal día, el golpe contra los grandes de Europa puede ser de los que hacen época. La regularidad se cimenta sobre mecanismos automatizados, no sobre la inspiración divina de cada domingo.
La sombra de Mourinho y un estilo invisible
Otro de los puntos calientes que dejó Álvaro Benito sobre la mesa apunta directamente al banquillo y a la figura de José Mourinho. El analista fue tajante al valorar el sello que el técnico portugués intenta plasmar en esta etapa: «No lo vemos». Y es que, por mucho que se hable de un cambio de rumbo o de una identidad más física y disciplinada, sobre el césped la realidad es muy distinta. No hay rastro de ese orden militar ni de la agresividad táctica que suele caracterizar a los equipos del luso.
Si un vestuario no asimila los conceptos de su entrenador, o si el propio míster no encuentra las piezas para encajar su puzle, el proyecto se queda en tierra de nadie. No eres un equipo de autor, pero tampoco eres un rodillo de talento puro. Te quedas a medias, y en el fútbol moderno el que se queda a medias acaba devorado.
Conviene escuchar con atención a Álvaro Benito. No estamos hablando de un opinador cualquiera que busca el titular fácil para agitar las redes. Álvaro conoce la casa blanca al dedillo, sufrió la dureza del fútbol profesional con aquellas malditas lesiones que le obligaron a retirarse en 2003 con apenas 49 años actuales y ha demostrado tener una pizarra privilegiada en los micrófonos, además de triunfar en la música con Pignoise. Cuando alguien que analiza el juego sin bufanda te dice que el problema viene de largo, es que el diagnóstico médico es serio.
Al Real Madrid le toca mirarse al espejo de forma urgente y decidir qué quiere ser sobre el campo, porque el crédito de las individualidades se está agotando a marchas forzadas.

















