La jornada en el Grupo 2 de Primera Federación nos ha dejado emociones fuertes y un estreno soñado. El Europa logró su primera victoria de la temporada en el debut de Luis Blanco en el banquillo, derrotando por la mínima al Rayo Majadahonda en un final de infarto que reanima por completo a los gracienses.
El fútbol tiene estas cosas: entrenador nuevo, victoria asegurada. Pero la verdad es que en Can Dragó costó sudor, lágrimas y esperar hasta el minuto 93. Ante 1.650 espectadores, el partido tuvo de todo: un gol anulado al Rayo Majadahonda en el 43′ por fuera de juego tras revisar el FVS, un balón al larguero de los visitantes en la reanudación y, finalmente, la locura. En el tiempo de descuento, tras un córner, el capitán Álex Cano cabeceó, el portero rechazó como pudo y el balón rebotó en Youssef para colarse en la red. Un 1-0 agónico que sabe a gloria y devuelve la sonrisa al club.
¿Qué significa este triunfo para el nuevo Europa?
Yo esto lo veo claro: más allá de los tres puntos, lo que ha ganado el Europa es un tremendo tanque de oxígeno. Estrenar técnico siempre genera dudas, pero empezar con un triunfo así, masticado y sufrido en el descuento, te cambia la cara de golpe. El grupo venía muy necesitado y quitarse esa mochila de encima en Can Dragó, ante su gente, es el mejor punto de partida posible para la era de Luis Blanco. Ahora la plantilla respirará con otra tranquilidad durante la semana para asimilar los nuevos conceptos tácticos.
Sobre el césped vimos detalles interesantes. El Europa quiso ser intenso desde el inicio, con Khalid avisando ya en el minuto 5 al rematar un balón que la defensa majariega sacó bajo palos. Sin embargo, el Rayo Majadahonda no se lo puso nada fácil. Los madrileños exigieron al máximo a Nil Ruiz, que estuvo soberbio bajo palos, especialmente al desviar un disparo envenenado de Yuya. El portero graciense fue, sin duda, uno de los grandes pilares para sostener el partido cuando el rival apretaba. Al final, la fe y la pizarra a balón parado acabaron dando sus frutos en esa última jugada embarullada que Youssef mandó guardar.
El Castilla se ahoga y el Alcorcón vuela alto
La cruz de la moneda en esta jornada del Grupo 2 la vivió el Real Madrid Castilla. El filial blanco sigue sin carburar bajo la dirección de López de Lerma y volvió a tropezar en el Alfredo Di Stéfano ante 1.535 almas, dejándose remontar un partido que se había puesto de cara. Las cosas empezaron bien gracias a un penalti transformado por Pol Fortuny en el minuto 12, pero este Castilla es un equipo tierno en las áreas, y en esta categoría los errores se pagan extremadamente caros.
El Alcorcón, que llegaba invicto y con las ideas muy claras, olió la sangre antes del descanso. La gran figura de la tarde fue Esteban Aparicio, un viejo conocido de la cantera blanca que aplicó la famosa «ley del ex» de la forma más dolorosa. Primero, asistió a Mayorga en un saque de esquina para poner el empate en el 39′. Y justo al borde del descanso, en el 45′, se inventó un zurdazo espectacular tras una gran jugada personal para obrar la remontada alfarera. Un mazazo psicológico del que el Castilla ya no supo levantarse en toda la segunda mitad, a pesar de los intentos de un activo Thiago Pitarch.
Con este resultado, el Alcorcón se consolida en la zona noble de la clasificación, demostrando una solidez tremenda y manteniendo su condición de invicto. Para el filial madridista, en cambio, se encienden las alarmas. La decisión del míster de dejar fuera de la convocatoria a un peso pesado como Jorge Cestero y sentar de inicio a Rachad no dio el impacto esperado. El filial necesita madurar rápido si no quiere meterse en problemas serios en la tabla.
El Antequera frena en seco al Real Jaén
Por su parte, el Antequera demostró que en su feudo es un equipo sumamente serio y batallador. Logró imponerse por un sólido 2-0 al Real Jaén, cortándole las alas a un rival que llegaba con la intención de asaltar el feudo antequerano. Los locales dominaron el ritmo del choque gracias al gran nivel de futbolistas como Destiny, Moi Parra y Luismi, que volvieron loca a la zaga jiennense durante todo el encuentro. El guardameta Dani Alcover también aportó la seguridad necesaria atrás para dejar la portería a cero y asegurar tres puntos de oro que meten de lleno al Antequera en la pelea por los puestos altos de la clasificación.
A partir de ahora, habrá que estar muy atentos a cómo asimila el Castilla este nuevo golpe en casa y si el Europa de Luis Blanco es capaz de dar continuidad a esta balsámica victoria. La categoría no da tregua y cada punto se vende a precio de oro.




















