España y Croacia se ven las caras este próximo martes en el Ramón Sánchez-Pizjuán en un duelo con aroma a gran cita. Para calentar motores, tres leyendas del Sevilla como Davor Suker, Ivan Rakitic y Jesús Navas se han reunido junto al Guadalquivir para analizar un choque donde la Roja parte como favorita, pero con matices.
El encuentro, organizado bajo el nombre de ‘Meet, Greet & Futbolín’ al pie de la Torre del Oro, sirvió para recordar viejos tiempos y picarse un poco de cara al partido. Suker no se cortó al analizar el nivel de la selección española: «Favorito es España y como croata quiero ganar. Tenéis un equipazo, un buen entrenador, ambición». Eso sí, el mítico delantero croata dejó un aviso para navegantes: «Ojalá que os relajéis, pero cuando nos minusvaloran, nos venimos arriba». En un tono más distendido, Suker recordó su etapa en la capital andaluza, bromeando sobre su mes concentrado en el hotel Lebreros donde solo sabía pedir «zumo de naranja y café», mientras que Rakitic confesó entre risas que su propia hija le ha pedido ir al estadio con la camiseta de España.
¿Qué significa este duelo en Nervión?
Yo esto lo veo de una manera muy clara: jugar en el Sánchez-Pizjuán siempre le da un plus de calor y presión a la selección española, pero esta vez el componente emocional es todavía mayor. Ver a Jesús Navas de corto, aunque ya dosificado, y recordar el peso de jugadores como Rakitic o el propio Suker en la historia del Sevilla nos demuestra que este partido es mucho más que un simple compromiso internacional. Hay un hilo invisible de puro fútbol que une a Croacia y a Sevilla, y el martes se va a notar en la grada.
España llega con el cartel de favorita colgado, algo en lo que coincidieron todos los protagonistas del evento. El nivel de juego de la Roja tras sus últimos éxitos invita al optimismo. Pero ojo con el aviso de Suker sobre el gen competitivo croata. No es ninguna tontería. Croacia es esa selección que parece que se cae, que tiene una plantilla veterana con Luka Modric estirando su carrera de forma milagrosa, pero que en el momento de la verdad te compite hasta el último aliento. «Modric ha demostrado que todavía puede jugar. Tenemos una gran calidad», recordó Suker.
Además, la cita tiene un morbo especial para la parroquia local. Ver cómo responde el feudo sevillista ante una Croacia que siempre cae bien por Nervión, gracias a la enorme huella que dejaron allí Rakitic y Suker, convertirá el partido en una fiesta del fútbol antes del pitido inicial. Pero una vez ruede el balón, la exigencia será máxima para ambos combinados. Ninguno quiere especular, y menos Suker, que fue tajante: «Ojalá que haya goles porque no me gusta el 0-0».
Los Palacios, Emery y la nostalgia de 2014
El encuentro de leyendas también nos dejó momentos de pura nostalgia y detalles técnicos interesantes. Jesús Navas, que es un auténtico libro abierto de fútbol, demostró su memoria de elefante al recitar de carrerilla la alineación de aquella mítica Croacia que quedó tercera en el Mundial de Francia 1998. Pero el momento más tierno llegó al hablar de Fabián Ruiz, vecino de Los Palacios y amigo personal de Navas: «Tengo muchos compañeros y he disfrutado con ellos, pero Fabián es amigo mío, de mi pueblo… Ojalá se lleve el Balón de Oro», deseó el capitán sevillista, reivindicando el talento de su paisano.
Por su parte, tanto Navas como Rakitic coincidieron en que la temporada 2013-2014 fue la más especial de sus carreras en el Sevilla, señalando a Unai Emery como el técnico que de verdad transformó tácticamente al centrocampista croata. «Cambió mi carrera futbolística», confesó Rakitic. Detalles de vestuario que explican por qué estos jugadores rindieron al nivel que lo hicieron y por qué siguen siendo tan respetados por la afición.
El martes saldremos de dudas en un Sánchez-Pizjuán que registrará un ambientazo. España tiene el fútbol, pero Croacia tiene el orgullo de los que nunca se rinden. Nos espera un partidazo.




















