A veces el cuerpo dice basta en el peor momento posible. Vicky López se perderá el Clásico de este fin de semana ante el Real Madrid y tampoco estará con la selección española para los amistosos contra Estados Unidos. Una inoportuna lesión muscular frena en seco a la joya azulgrana, obligando a Sonia Bermúdez a mover ficha rápido y llamar de urgencia a Alba Redondo.
La mala noticia se venía mascando en Can Barça durante los últimos días. El técnico Pere Romeu lo confirmó de forma clara en la rueda de prensa previa al gran duelo de la Liga F: «Ayer entrenó, pero no acabó la sesión y hoy no ha entrenado, por lo que mañana no estará disponible». El parte médico oficial del club catalán detalla una lesión miofibrilar en el recto anterior derecho. Vicky, que ya se había perdido el último viaje de Champions a Roma, se encuentra en su segunda semana de recuperación y las sensaciones no daban para tomar riesgos innecesarios.
Un Clásico cojo y un rompecabezas para la Roja
Yo esto lo veo como un jarro de agua fría por partida doble. Para el Barcelona, perder a una futbolista con el desparpajo y la electricidad de Vicky justo antes de recibir al Real Madrid en el Spotify Camp Nou es un contratiempo de los gordos. El fútbol de la canterana tiene esa chispa indescifrable que desarma los bloques defensivos más cerrados. Romeu intentó apurar las opciones de la madrileña hasta el último minuto, pero forzar en este punto del calendario habría sido una temeridad. Con la carga de partidos que arrastran las jugadoras, una recaída te puede costar media temporada.
Para la selección nacional, el problema no es menor. España cruza el charco para disputar dos amistosos de máxima exigencia ante Estados Unidos: el primero será el 10 de octubre en Washington y el segundo el 13 de octubre en Filadelfia. No estamos hablando de bolos veraniegos para probar probetas; contra las norteamericanas siempre hay cuentas pendientes y una intensidad física que te exige estar al cien por cien. Sin Vicky López, Sonia Bermúdez pierde un perfil creativo muy difícil de replicar entre líneas, aunque la expedición sigue teniendo un marcado acento azulgrana con la presencia de Cata Coll, Irene Paredes, Patri Guijarro, Clara Serrajordi y Claudia Pina.
A ver, seamos claros: la baja de Vicky trastoca los planes de juego de ambos banquillos. Sin embargo, en este deporte el vacío de una es la oportunidad de oro de otra. Y ahí es donde entra en escena una vieja conocida que lleva pidiendo paso a base de goles.
El renacer italiano de Alba Redondo
A mí me sorprendió bastante que Alba Redondo se quedara fuera de la lista inicial de la seleccionadora. La delantera manchega está viviendo una auténtica resurrección futbolística en Turín tras su salida del Levante. En la Juventus ha encontrado el ecosistema ideal para volver a sentirse importante, recuperar la confianza que parecía perdida y afinar una puntería que vuelve a dar miedo en Europa.
Los datos están ahí y no engañan a nadie. Redondo suma siete goles en este arranque de temporada con la camiseta de la «Vecchia Signora». Ha disputado un total de 788 minutos repartidos entre tres competiciones —la Champions League, la Serie A y la Serie A Women’s Cup— y ya tiene en su palmarés el título de la Copa de la Liga italiana. Su llamada para sustituir a Vicky no es un simple parche de última hora por descarte; es un premio de pura justicia poética a su rendimiento inmediato.
La atacante se incorporará a la disciplina de la Roja el próximo lunes 5 de octubre a las 19:00 horas en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. El plan de trabajo de la selección incluye un entrenamiento a puerta abierta el martes por la mañana para que la afición pueda despedir al grupo antes de emprender el vuelo hacia tierras estadounidenses. Será la prueba de fuego definitiva para ver cómo encaja el colmillo afilado de Alba en el esquema de Bermúdez.
Toca ver ahora cómo digiere el Barça la ausencia de su joven perla en el Clásico y si Alba Redondo aprovecha este tren de la selección que, cosas del destino, le ha pasado por delante cuando mejor preparada estaba para subirse a él.




















