Álex Baena se ha empeñado en ser el nombre propio de la semana. El centrocampista del Atlético de Madrid revolucionó el partido de la Selección Española ante Inglaterra saliendo desde el banquillo para firmar un golazo y una asistencia de oro, justo antes de despacharse a gusto sobre la última polémica del derbi madrileño.
Yo siempre digo que hay futbolistas que entran al campo a ver qué pasa y otros que entran a que pasen cosas. Baena es de los segundos. Solo llevaba cinco minutos sobre el césped cuando cazó un balón que le cedió Dani Olmo en la frontal del área. Recorte seco hacia dentro, rosca deliciosa directa a la escuadra de James Trafford donde el portero inglés solo pudo salir en la foto, y empate a dos en el marcador. Hacía justicia a un partido loco en el que Lamine Yamal nos había adelantado a los dos minutos, pero donde Anthony Gordon y Harry Kane le habían deparado la vuelta para los ingleses antes del descanso. Por cierto, lo de Kane en la segunda parte fue de no creérselo: tuvo un penalti para poner el 1-3, pero se resbaló de forma estentórea en el apoyo, golpeó el balón dos veces sin querer y la pelota se estrelló en el larguero. Un susto de los grandes que nos espabiló a todos. Pero el show de Baena no acabó ahí: en el minuto 74 se inventó una asistencia medida para que Mikel Oyarzabal pusiera el 3-2 provisional en el electrónico. Una actuación de las que tiran la puerta abajo y obligan al seleccionador a rascarse la cabeza.
El factor Baena: de revulsivo a realidad
Aquí hay mucha tela que cortar. El chaval empezó en el banquillo porque Luis de la Fuente apostó de inicio por Nico Williams en esa banda. Ya sabemos que el extremo del Athletic Club no llegó en su mejor tono físico al Mundial, lo que obligó a Baena a ganarse el puesto a pulso en el once titular hasta acabar jugando de inicio en aquella mítica final de la Copa del Mundo contra Argentina. Verle ahora salir con esa hambre, rebelándose contra la suplencia, demuestra que no se acomoda a ningún rol secundario. Para mí, este partido es la confirmación de que el almeriense ya no es una alternativa de lujo para agitar las segundas partes; es una realidad competitiva que pide paso en el esquema titular a gritos.
Además, el partido de la Selección nos dejó otros detalles tácticos muy interesantes en clave rojiblanca que conviene analizar. Marc Pubill ocupó el lateral derecho de inicio. Estuvo muy disciplinado, jugando más para guardar las espaldas a Lamine Yamal y permitirle encarar con total libertad que para proyectarse él mismo en ataque. Una labor oscura, de esas que no salen en los resúmenes de televisión pero que los entrenadores agradecen en el alma. Curiosamente, Pubill ocupó el sitio de su compañero Marcos Llorente, que de no haberse retirado de la Selección habría sido el dueño de ese carril. En la otra banda, Marc Cucurella volvió a disputar los 90 minutos completos, dejando a Alejandro Grimaldo inédito una vez más. Y si miramos fuera de nuestras fronteras, David Hancko sumó 72 minutos como lateral izquierdo en la victoria por 2-0 de Eslovaquia ante Moldavia, un choque plácido que sirvió para darle descanso antes de volver a la disciplina del club madrileño.
Sin filtros contra el «show» de Mourinho
Pero si Baena habla bien con los pies, con el micrófono no se queda atrás. El futbolista del Atlético no se mordió la lengua al ser preguntado en Telemadrid por las quejas del Real Madrid tras el último derbi capitalino. Ya sabéis de qué va la historia: José Mourinho compareció en rueda de prensa con folios impresos mostrando dos supuestas faltas no pitadas a sus jugadores, en un intento de desviar la atención de la derrota sufrida en el Metropolitano. Diego Simeone intentó rebajar la tensión, pero el ruido mediático ha seguido coleando semanas después.
Baena fue directo al grano, con una madurez y una claridad que a veces se echa en falta en el fútbol moderno: «Se quejan porque ha perdido. Si hubiese pasado al revés no se hablaría tanto de esta polémica de los árbitros». Para el centrocampista, el comportamiento del técnico portugués y la reacción blanca responde a un patrón clásico de distracción. «Es lo que siempre suele pasar, que cuando el Madrid pierde contra el Atlético intenta buscar otras cosas y no centrarse en ellos», añadió de forma tajante.
La frase que de verdad dolió en la acera de enfrente fue su valoración sobre la famosa rueda de prensa del técnico luso. «¿Una rabieta? Sí me lo puede parecer, el show con los papelitos me parece de rabieta y de no saber perder», sentenció el almeriense. Una pulla de las que hacen afición y que demuestra que Baena no solo tiene personalidad para pedir el balón en el área, sino también para asumir los galones fuera del terreno de juego.
Veremos cómo reacciona el vestuario blanco a estas palabras, pero lo que está claro es que Baena ha vuelto del parón internacional con el colmillo muy afilado. El fútbol español tiene un diamante que no se esconde ante nada ni nadie.




















