A Álvaro Arbeloa se le está complicando de lo lindo su estreno en los banquillos de la Premier League. Al mal arranque deportivo de su Fulham se le suma ahora un lío gordo en los despachos: la FA le ha acusado formalmente de mala conducta por sus rajes contra el arbitraje tras el empate ante el Manchester United.
La cosa viene calentita desde el pasado domingo 20 de septiembre. Al Fulham se le escapó la victoria en el minuto 89 (acabó 1-1) y a Arbeloa, caliente tras el pitido final, se le calentó la boca en rueda de prensa. El técnico español soltó que los árbitros «no dejaron perder» al Manchester United, sugiriendo que venían condicionados por las decisiones que habían perjudicado a los ‘red devils’ en el derbi previo contra el City. La Federación Inglesa (FA) no ha tardado en sacar el mazo: considera que esas palabras ponen en duda la integridad y la imparcialidad del colectivo arbitral. El «Espartano» tiene ahora hasta el 1 de octubre para presentar alegaciones si quiere evitar el castigo.
¿Qué significa esto para el Fulham y para Arbeloa?
Yo esto lo veo muy negro para el técnico español, la verdad. En Inglaterra no se andan con chiquitas con estas cosas. Cuando tocas la honestidad de los de negro, la FA suele ser implacable. Lo más probable es que a Arbeloa le caiga una multa económica de las que duelen en el bolsillo y, lo que es peor para su equipo, varios partidos de sanción viendo el fútbol desde el palco. Perder a tu entrenador en la banda cuando te estás jugando la vida en cada jugada es un lastre tremendo.
Y es que el Fulham está ahora mismo en la UVI. Son penúltimos en la clasificación, con solo dos puntos en cinco jornadas y todavía sin conocer la victoria. Aterrizar este verano en Craven Cottage ya era un reto mayúsculo, pero empezar así te pone la soga al cuello muy rápido. Aunque la directiva de los ‘cottagers’ mantiene de momento la paciencia y la confianza en el proyecto de Arbeloa, el fútbol no tiene memoria y la paciencia en la Premier League se agota a la velocidad de la luz.
Un calendario para respirar… o para morir
La paradoja de todo esto es que el lío le llega a Arbeloa justo cuando el calendario le daba una tregua. Hasta ahora, el Fulham ha tenido un inicio de temporada de pesadilla. Salvo un partido, todos sus rivales han sido equipos que juegan competición europea este año, incluido ese Chelsea que les rascó puntos. Vamos, un Everest sin oxígeno para un equipo en construcción.
A la vuelta del parón de selecciones, el panorama cambia por completo. El Fulham se enfrenta a rivales de su «liga de la supervivencia»: Ipswich, Hull City y Coventry City. Tres partidos que sobre el papel son mucho más asequibles y donde Arbeloa se juega, literalmente, el puesto. Son nueve puntos vitales para salir del pozo de la zona de descenso y empezar a mirar la Premier con otra cara.
El problema es que, si la FA confirma la sanción en los próximos días, Arbeloa tendrá que dirigir estos tres duelos clave por teléfono o desde la cabina de prensa. Preparar el partido durante la semana está muy bien, pero el fútbol de élite se decide en las correcciones tácticas del directo, en el grito a tiempo y en la palmadita en el pecho al jugador que sale de refresco. Dejar al Fulham sin su líder en el área técnica para la semana más importante del año es lo peor que le podía pasar al club londinense.
Toca esperar a ver si las alegaciones de Arbeloa surten algún efecto antes del 1 de octubre, aunque en las islas la doctrina suele ser firme: si acusas, pagas. Veremos cómo gestiona el exmadridista su primer gran temporal en el fútbol inglés.




















