El Emirates Stadium acoge este martes un duelo fascinante de la segunda jornada de la Champions League entre el Arsenal de Mikel Arteta y el Lille de Davide Ancelotti. Los ingleses buscan consolidar su gran arranque europeo tras ganar en Nápoles, mientras que el conjunto francés necesita reaccionar tras tropezar en el estreno frente al Betis.
A mí estas historias de banquillos me apasionan. Davide, que ha decidido soltar la mano de su padre Carlo para volar solo en el Pierre Mauroy, regresa a un estadio que conoce de sobra. En la previa confesaba con cierta guasa que al pisar el césped londinense se sintió «un poco viejo», recordando sus visitas pasadas junto a Carletto al mando del Chelsea, el Nápoles, el Bayern o el Real Madrid. Hoy le toca ponerse al frente sin paraguas y con la exigencia de rozar la perfección ante uno de los proyectos más sólidos de Europa.
Las surrealistas bajas de Arteta y el dilema del entrenamiento
Llegar invicto en casa en la última edición continental y mandar en la Premier da tranquilidad, pero a Arteta se le ha atragantado la previa por culpa de la enfermería. Y de la forma más absurda posible. Martín Zubimendi y Piero Hincapié cayeron lesionados en los tobillos durante una sesión suave posterior al triunfo liguero contra el Leeds, pensada precisamente para dar ritmo a los suplentes. Un jarro de agua fría que dejó al técnico vasco con una reflexión entre la ironía y la impotencia: «Si no entrenan, no se lesionan, pero luego les falta ritmo. Si tuviera una bola de cristal, les diría que se vayan al jacuzzi y nos vemos mañana».
Perder al centrocampista donostiarra le resta al Arsenal esa brújula tan clara para oxigenar el juego en la medular, obligando a ajustar piezas en la salida de balón. Aún así, la profundidad de plantilla de los ‘gunners’ es tremenda. La presencia de piezas como Declan Rice, Saka u Ødegaard, sumada al olfato de Gyökeres arriba, mantiene al bloque londinense como un dolor de muelas insoportable para cualquier rival que intente presionarle arriba.
El golpe a la zaga gala y la baza sentimental de Giroud
Si lo de Arteta en el gimnasio fue mala suerte, lo de Davide Ancelotti en el Lille roza el drama médico. El club galo confirmó este lunes que su lateral Tiago Santos sufre una rotura total del ligamento cruzado anterior con afectación de menisco. Nueve meses en el dique seco. Un golpe durísimo para la estructura defensiva de los ‘dogos’, que ya venían golpeados tras la expulsión de Ethan Mbappé ante el Betis, sancionado con tres partidos por la UEFA.
Pese a estos palos en las ruedas, yo no descartaría tan rápido al Lille. En la Ligue 1 marchan segundos a un solo punto del Mónaco, firmando su mejor arranque liguero desde que ganaron el título con Galtier en la 2020-21. Davide ha dotado a su equipo de un orden táctico muy reconocible, donde la solidez en bloque medio y la velocidad al espacio son innegociables. Hoy entrará Bakwa por Mbappé, en un ataque donde la amenaza no es solo táctica, sino también emocional.
El choque guardará además un momento muy especial con el regreso de Olivier Giroud al Emirates. A sus 40 años y encarando la que apunta a ser su última temporada en activo, el ariete francés vuelve a la casa donde celebró goles durante seis campañas. No sé si le dará para ser titular o si entrará como recurso de área, pero ver de nuevo a un veterano de mil batallas pisando el verde londinense le da un toque romántico impagable al partido.
Lo que nos enseña la pizarra
Tácticamente, la clave del choque estará en la capacidad del Lille para juntar líneas y ahogar los pasillos interiores del Arsenal. Arteta quiere el balón para someter mediante posesiones largas en campo contrario, hundiendo al rival con extremos bien abiertos. Si el Lille logra resistir la marejada inicial sin desajustarse por la baja de Tiago Santos, tendrá sus opciones a la contra aprovechando las transiciones rápidas.
Nos espera un partido donde la gestión del ritmo lo decidirá todo. Veremos si el Arsenal hace valer la fortaleza invicta de su feudo o si Davide Ancelotti firma su primera gran noche continental como primer entrenador en un escenario de máximo nivel.




















