Si a comienzos de curso nos dicen que en la jornada ocho el Athletic y el Getafe se citarían en San Mamés empatados a nueve puntos y al borde de los puestos de quema, pocos lo habrían creído. Pero así está la cosa. Los rojiblancos acumulan cuatro jornadas seguidas sin ganar tras caer ante el Levante, mientras que el bloque azulón llega envuelto en un maremágnum tras caer goleado en Europa y presenciar un cruce de acusaciones público entre su técnico y el presidente.
La tensión se palpa en ambos bandos. En Bilbao, Iñaki Williams no se anduvo con rodeos tras el último traspiés y dejó claro que para ellos la primera final de la temporada arrancaba este mismo domingo. Las frías cifras no engañan a nadie: el equipo de Edin Terzic solo ha sumado nueve puntos de 24 posibles, con apenas dos victorias en ocho duelos ligueros y una sequía anotadora preocupante, acumulando solo dos dianas en sus últimos cuatro partidos completos. Para colmo de males, Terzic afronta la cita sin Aymeric Laporte por sanción tras ser expulsado en la jornada anterior, y con las bajas por lesión de Guruzeta y Sancet, aunque confía en contar desde el inicio con Nico Williams y en tirar de jóvenes de la cantera como Vizcay.
En el lado visitante el panorama no es mucho más tranquilo. El Getafe aterriza en La Catedral escocido por el durísimo 2-5 encajado a mediados de semana frente al Lugano en la Conference League. Ese bache provocó un auténtico terremoto en la sala de prensa. José Bordalás criticó abiertamente la planificación del club afirmando que «no nos da, no para tres competiciones, ni siquiera para una» y asegurando sentirse engañado. La respuesta del presidente Ángel Torres no tardó en llegar, tachando las palabras del preparador de tener «la cara como el cemento». Para este choque, los madrileños no podrán contar con el sancionado Djené ni con los lesionados Orel Mangala y Zaid Romero.
Dos proyectos bloqueados ante una prueba de fuego
Yo esto lo veo claro: el margen de error para Terzic se ha evaporado. Cuando traes un entrenador de fuera para dar un salto competitivo y a estas alturas el equipo marcha estancado en la zona baja de la tabla, las prisas empiezan a ahogar. El Athletic regresa a San Mamés más de un mes después de su último choque en casa y necesita dar una imagen de solvencia inmediata. Si la pelota no entra y la zaga vuelve a conceder como ante el Levante, el runrún en la grada puede volverse ensordecedor a las puertas de arrancar la Copa del Rey y de disputar el derbi ante la Real Sociedad.
Por su parte, el Getafe afronta este desplazamiento con unos registros a domicilio que rozan lo dramático. Los de Bordalás cuentan sus cuatro salidas ligueras por derrotas —ante Alavés, Osasuna, Betis y Barcelona— y lo que es peor, aún no han sido capaces de marcar un solo gol lejos del Coliseum esta temporada. Si sumamos que el técnico alicantino ya ha anunciado que se acabaron las rotaciones porque considera que la segunda unidad no da la talla, el desgaste físico de sus titulares habituales puede pasar una factura enorme a medio plazo.
San Mamés como juez y el balance histórico
Aunque los números recientes del Getafe como visitante invitan al pesimismo para sus intereses, hay un dato histórico que conviene no descuidar: San Mamés no ha sido un terreno inexpugnable para ellos en los últimos tiempos. En sus últimas cinco visitas a Bilbao, los madrileños han cosechado cuatro empates y una victoria. Curiosamente, ese triunfo se produjo exactamente hace un año, un 25 de octubre de 2025.
Sin embargo, las dinámicas mandan. El Athletic se agarra al regreso de Nico Williams a la titularidad para recuperar el desborde por banda que ha echado en falta durante su baja. Con Berenguer e Iñaki Williams acompañando en el frente de ataque y Robert Navarro en la creación, los leones buscarán someter a un rival que llega golpeado anímicamente y con el agua al cuello. Quien caiga esta jornada saldrá con el incendio completamente desbocado.
Habrá que ver cuál de los dos banquillos logra apagar el fuego primero y tomar algo de aire en una temporada que no perdona los despistes.




















