El Bayern de Múnich ha decidido pisar el freno con su gran joya, Jamal Musiala. El mediapunta alemán ya se ejercita con el grupo tras superar la rotura muscular que sufrió con su selección el pasado 24 de septiembre, pero en el Allianz Arena tienen claro que no van a adelantar los plazos de su regreso bajo ningún concepto.
La prudencia es total en Múnich. Musiala cayó lesionado justo antes del duelo de la Nations League entre Alemania y Países Bajos (1-1), víctima de un desgarro muscular. Un contratiempo que llegó cuando el joven talento parecía haber dejado atrás el tremendo susto de sus desmayos repentinos. El propio jugador tuvo que salir al paso en sus redes sociales para calmar las aguas: «Me han diagnosticado unas crisis de desconexiones breves y temporales —pero altamente tratables— causadas por una disfunción neurológica», explicó entonces, restándole hierro al asunto y asegurando que no corre peligro.
¿Por qué el Bayern no quiere correr con Musiala?
Yo esto lo veo clarísimo: cuando tienes un Ferrari en el garaje, no lo sacas a la autopista un día de granizada si no es estrictamente necesario. Musiala es el motor creativo de este Bayern, el futbolista diferencial que rompe líneas con un cambio de ritmo que parece de dibujos animados. Perderlo a largo plazo por forzar una reaparición prematura sería pegarse un tiro en el pie, especialmente ahora que el calendario empieza a apretar y cada partido pesa el doble. En el fútbol de hoy en día, la prisa suele ser muy mala consejera.
El cuerpo técnico bávaro sabe perfectamente que la temporada es eterna. Es verdad que el equipo nota cuando Jamal no está en el campo para inventar espacios imposibles, pero la plantilla tiene fondo de armario de sobra para que su ausencia no se convierta en un drama. La prioridad absoluta en las oficinas de Múnich es que cicatrice del todo ese maldito desgarro muscular y que el jugador recupere el tono físico óptimo. Forzar un regreso antes de tiempo solo aumenta las papeletas de sufrir una recaída que arruinaría su rendimiento de cara a la segunda mitad del curso.
Un inicio de temporada lleno de sobresaltos
No está siendo un arranque fácil para el ’42’ del Bayern. Antes de este parón por lesión, el susto colectivo fue mayúsculo cuando se desvaneció sobre el césped por segunda vez en apenas cuatro días durante el amistoso contra el Heidenheim. Aquellas imágenes encendieron todas las alarmas en el fútbol alemán, aunque el jugador insistió en que estas «desconexiones» forman parte de su vida cotidiana y están bajo control médico.
De hecho, su capacidad de superación quedó demostrada justo después de ese episodio. Musiala volvió al verde firmando actuaciones de nivel: minutos ante el Schalke (0-0), gol contra el Bodo/Glimt (5-0) y una exhibición con gol y asistencia en la goleada por 7-0 al Unión Berlín. Justo cuando volvía a volar, el desgarro con la selección alemana le obligó a parar de nuevo. Ahora, el camino de vuelta ya ha comenzado, pero en el Bayern se lo van a tomar con mucha calma.
Toca armarse de paciencia y esperar el momento justo. Veremos si el Bayern decide darle minutos de forma progresiva en los próximos compromisos o si prefiere resguardar a su estrella hasta que esté al cien por cien.




















