José Bordalás ha preferido despejar de primeras el balón cuando le han preguntado por el presunto interés del Getafe en hacerse con los servicios de Dani Carvajal. El técnico azulón dejó claro en rueda de prensa que su único foco real está en el inminente y exigente partido frente al FC Barcelona, aparcando cualquier ruido del mercado de fichajes.
La comparecencia previa al duelo contra el conjunto dirigido por Hansi Flick estuvo marcada por esa supuesta vía para incorporar al exlateral del Real Madrid. Bordalás, fiel a su estilo directo, no quiso alimentar el serial: «Entiendo perfectamente tu pregunta y la respeto, pero no voy a hablar nada de este tema porque mi mente está en el partido de mañana frente al FC Barcelona». Además de zanjar el asunto del mercado, el preparador alicantino dejó una nota de optimismo respecto al delantero Martín Satriano, que ha entrenado con normalidad y podría entrar en la convocatoria para el choque.
La pizarra de Bordalás no entiende de rumores
Yo esto lo veo muy claro. A Bordalás le pones un micrófono delante para hablar de hipotéticos fichajes a veinticuatro horas de enfrentarse al Barça y es como intentar convencer a un defensa de la vieja escuela de que no meta la pierna en el área. No va a pasar. El técnico del Getafe es un pragmático de manual, un entrenador que vive del día a día, del bloque bien trabajado y de la intensidad en cada duelo individual. Hablar de Carvajal hoy, por muy llamativo que sea el nombre, no le da tres puntos mañana.
Y es que preparar un partido contra este Barcelona exige una concentración militar. El equipo de Flick te somete con una presión alta asfixiante y transiciones que parecen puñaladas. Si tus jugadores están pensando en quién va a venir en el mercado o en si el club busca pescar en el río revuelto de los agentes libres, estás muerto antes de salir del túnel de vestuarios. Bordalás lo sabe perfectamente y por eso ha cerrado la puerta de golpe: aquí solo se habla de defender con el cuchillo entre los dientes y morder arriba cuando se pueda.
El bálsamo del parón y un calendario sin tregua
El parón de selecciones suele ser un dolor de muelas para los entrenadores, pero en el Coliseum parece haber sentado de maravilla en la faceta anímica. El propio míster reconoció que estas semanas sin competición oficial han servido para que la plantilla desconecte tanto en el plano físico como en el mental tras un tramo de partidos que calificó de «muy estresante». El descanso era obligatorio, sobre todo porque ahora se les viene encima un calendario de lo más ajustado donde no habrá margen para el lamento.
Ahora bien, el peaje internacional siempre se paga de alguna manera. Algunos futbolistas han regresado fatigados debido a los viajes largos y a los cambios de huso horario, un factor que obligará a hilar muy fino con la rotación si el partido se hace largo. En plantillas cortas como la del Getafe, gestionar esos minutos de viaje acumulados es casi tan importante como la estrategia a balón parado.
La carta de Satriano para buscar la sorpresa
La gran noticia para los azulones es la evolución de Martín Satriano. El atacante ha completado las últimas sesiones al mismo ritmo que sus compañeros y su presencia frente al cuadro azulgrana es una posibilidad real que daría mucho aire al ataque. «Puede llegar, ha estado entrenando con normalidad hoy. No me gusta dar pistas pero ojalá podamos contar con él», comentó el técnico de Alicante.
Contar con Satriano en punta le da a Bordalás esa referencia física tan necesaria para estirar al equipo, ganar segundas jugadas y dar aire a la línea de medios cuando el Barça apriete la salida de balón. Para rascar algo positivo ante uno de los transatlánticos del fútbol mundial, el Getafe necesitará rozar la perfección táctica. El plan de ruta ya está trazado en la cabeza de su entrenador: máxima atención, actitud innegociable y ni un solo segundo de distracción.
Habrá que ver si el bloque azulón logra plasmar esa intensidad sobre el césped para frenar el ritmo de los de Flick.




















