Sergio Canales ha echado la vista atrás para repasar una carrera repleta de giros de guion. En una entrevista concedida a la revista Brands & Players, el centrocampista cántabro ha analizado su regreso al Racing de Santander, el colapso mental que vivió tras fichar muy joven por el Real Madrid y el profundo impacto personal que dejó en él su etapa en el Monterrey mexicano.
Yo esto lo veo con la perspectiva del que ha seguido su trayectoria desde que despuntó siendo un chaval en El Sardinero. Canales dio el salto al conjunto blanco siendo solo un adolescente, una exigencia de primer nivel para la que reconoce que no estaba listo. «Hubo momentos en los que colapsé y se me vino todo encima», admite con sinceridad al recordar cómo tuvo que madurar a golpes en el vestuario madridista.
El peso de las lesiones y el cambio en México
A lo largo de los años, las rodillas le pusieron palos en las ruedas, pero Canales supo reconvertir esos reveses en una lección de vida. «Las lesiones me han enseñado a nunca rendirme, me han ayudado a tener más fortaleza, confiar más en mí y ser más agradecido a las personas que he tenido a mi alrededor», explica el futbolista cántabro sobre su proceso de recuperación y constancia.
Tras volver a su mejor versión futbolística en el Real Betis, motivos personales le llevaron a emprender una aventura en el fútbol mexicano de la mano del Monterrey. Aquella experiencia al otro lado del charco marcó un antes y un después en su forma de afrontar la cotidianidad y la profesión: «México me cambió la manera de ver la vida».
Qué supone esta madurez para su regreso al Racing
La vuelta de Canales al Racing de Santander no es simplemente un movimiento sentimental para cerrar el círculo donde empezó todo; es la incorporación de un jugador moldeado por la resiliencia. Haber aprendido a lidiar con la presión desmedida de la élite y haber superado quirófanos le da un poso distinto sobre el césped.
Para el Racing, tener en sus filas a un futbolista con esta bagaje implica contar con un líder que entiende el juego desde la calma y la perspectiva. A partir de ahora, tocará ver cómo esa paz mental y esa madurez acumulada se traducen en minutos de calidad para guiar al equipo de su vida.




















