Hay rencillas en el fútbol que parecen congeladas en el tiempo, pero si algo me ha qo claro tras lo visto en San Mamés, es que los vestuarios suelen pasar página mucho antes que la grada. La visita del Getafe a Bilbao acabó con un contundente 4-0 para los rojiblancos, aunque el verdadero foco estuvo en la bronca de La Catedral a Dani Carvajal y su posterior abrazo con Yuri Berchiche sobre el césped.
Desde antes del pitido inicial, la afición bilbaína no dio tregua al lateral madrileño, dedicándole pitos y abucheos atronadores en cada balón que tocó. La causa no era otra que la factura pendiente desde aquel 4 de junio de 2023, cuando una dura entrada de Carvajal en el Bernabéu le provocó a Yuri una fractura en el peroné derecho. Sin embargo, al concluir el choque, ambos futbolistas se buscaron, sonrieron y se fundieron en un emotivo abrazo que dejó claro que entre ellos el asunto está más que saldado.
De la fractura de 2023 al perdón sobre el césped
Para entender el cabreo que aún retumba en San Mamés hay que viajar hasta la última jornada de la temporada 2022/23. Aquel 1-1 entre el Real Madrid y el Athletic dejó un sabor amarguísimo en Bilbao no solo por el resultado, sino por la acción en la que Carvajal derribó a Yuri en el tramo final. La entrada le costó la tarjeta amarilla al madrileño tras la decisión de Díaz de Mera Escuderos —sin llamada del VAR—, mientras que el zurdo de Zarautz tuvo que marcharse en camilla dejando a su equipo con diez al tener todos los cambios agotados.
Aquella fractura en la parte superior del peroné fue un golpe durísimo para Yuri y enfadó profundamente a la parroquia athleticzale. Tres años después, vistiendo la camiseta del Getafe, Carvajal comprobó en sus carnes que la memoria colectiva de un estadio como La Catedral no caduca fácilmente. La pitada fue monumental durante los noventa minutos, convirtiendo cada intervención del lateral en un juicio público por aquel choque del pasado.
La madurez de dos veteranos frente a la pasión de la grada
Lo bonito de esta historia es el contraste entre la electricidad de la grada y la profesionalidad de los protagonistas. Yo siempre he defendido que el fútbol a mil revoluciones provoca accidentes lamentables, pero los futbolistas de cierto recorrido entienden mejor que nadie cuándo una acción cruza la línea del dolo y cuándo forma parte de los gajes del oficio. Ni Yuri guardaba rencor, ni Carvajal eludió el gesto de cordialidad al terminar el partido.
Las imágenes de ambos conversando entre sonrisas tras el doloroso 4-0 encajado por el conjunto madrileño demuestran una madurez impecable. Hablaron de forma distendida, se dieron ánimos y mostraron un respeto mutuo que liquida cualquier tipo de polémica individual. La grada seguirá teniendo su relato y su derecho al pataleo, pero sobre el verde, el expediente de 2023 ha qo oficialmente archivado.
El impacto deportivo para Athletic y Getafe
Más allá de lo anímico y lo gestual, el triunfo deja sensaciones opuestas en ambos bandos. El Athletic de Terzic firmó una actuación dominante para certificar los tres puntos con autoridad, confirmando su buen momento de forma y la profundidad de su plantilla. Para los leones, mantener la firmeza en casa resultará decisivo para afianzarse en los puestos nobles de la tabla.
En el lado visitante, la derrota por cuatro goles deja al descubierto las grietas defensivas del equipo azulón. A Carvajal le tocó vivir una tarde tensa en lo personal y gris en lo colectivo, donde la exigencia del choque superó los planes del cuadro madrileño. Toca ver cómo encaja el Getafe este golpe de cara a las próximas jornadas y si los de Bilbao mantienen esta contundencia cuando vuelvan a competir en La Catedral.




















