Se ha liado una de las gordas en Inglaterra. El Manchester City ha sido declarado culpable de la mayoría de los 115 cargos financieros de los que le acusaba la Premier League tras una investigación que se remonta a la época dorada de su proyecto. El fútbol inglés tiembla ante un terremoto de dimensiones históricas.
La bomba la ha soltado la BBC y ha sacudido los cimientos del Etihad Stadium. Después de años de sospechas, recursos y un juicio que arrancó oficialmente en septiembre de 2024, ya hay veredicto. El club ‘cityzen’ es culpable de infringir las normas financieras de la liga inglesa de manera continuada entre las temporadas 2009-10 y 2017-18. Casi una década bajo la lupa que ahora amenaza con reescribir la historia reciente del fútbol británico.
¿Cómo hemos llegado hasta aquí? La cronología del caso
Para entender este lío, hay que rebobinar la cinta. Yo siempre digo que en el fútbol moderno los despachos juegan tanto como los extremos rápidos, y este caso es el mejor ejemplo. Todo empezó a cocinarse en noviembre de 2018, cuando el medio alemán Der Spiegel publicó unas informaciones que acusaban al City de saltarse el ‘fair play’ financiero. Aquello no era un rumor de barra de bar; era dinamita pura.
A partir de ahí, la bola de nieve no paró de crecer. En marzo de 2019, la UEFA abrió una investigación formal. El City intentó frenarlo todo iniciando un proceso de apelación en mayo de ese año, pero en noviembre el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) no consideró válido su recurso. La cosa se puso verdaderamente fea en febrero de 2020, cuando la UEFA anunció una sanción de dos años sin participar en competiciones europeas y una multa de 30 millones de euros. Aunque aquello abrió un largo proceso de disputas legales, la Premier League ya había activado su propia maquinaria, culminando en la histórica acusación de los 115 cargos que ahora tiene su resolución definitiva.
Las consecuencias: títulos en el aire y un futuro incierto
Aquí viene lo gordo, lo que de verdad nos interesa a los que nos gusta el balón. ¿Qué pasa ahora? El periodo investigado va desde 2009 hasta 2018. Si miramos el palmarés del City en esos años, estamos hablando de tres títulos de la Premier League (las de 2012, 2014 y 2018). Sí, la mítica liga del gol de Agüero en el descuento y los primeros éxitos de Pep Guardiola en Inglaterra están bajo sospecha real.
Las sanciones a las que se enfrenta el club no son una simple palmadita en la mano o una multa que sus propietarios puedan pagar con la calderilla del bolsillo. Hablamos de un abanico de castigos históricos que va desde la pérdida masiva de puntos hasta la posibilidad de que les retiren esos títulos de campeón para dárselos a los subcampeones de aquellas ediciones. En el peor de los escenarios, el descenso administrativo planea sobre el club. No es ninguna broma: la Premier League necesita demostrar que sus normas financieras tienen dientes, y el City se ha convertido en el gran examen para la credibilidad de la competición.
El impacto inmediato en el césped
Más allá de lo que decidan los jueces en sus despachos de moqueta cara, esto tiene un impacto brutal en el día a día del equipo. Imagina ser futbolista del City ahora mismo. Saltas al campo sabiendo que todo lo que ganes, o incluso lo que ya has ganado en el pasado, puede quedar en papel mojado por una firma en un contrato de hace diez años. La presión psicológica sobre la plantilla y sobre el propio Pep Guardiola va a ser asfixiante a partir de este momento.
A partir de ahora, cada partido del City se va a mirar con lupa doble. Los rivales van a apretar los dientes y la afición rival no va a parar de cantarles en cada estadio que visiten. Nos espera un tramo de temporada donde se va a hablar más de balances contables, auditorías y abogados que de tácticas, transiciones y goles. Toca estar muy atentos a las reacciones oficiales del club y a los siguientes pasos judiciales, porque este partido de los 115 cargos acaba de entrar en su prórroga más dramática.




















