El Cádiz sigue buscando estrenar su casillero de victorias esta temporada y Albert Celades ha decidido que el mejor camino para lograrlo es la honestidad. El técnico cadista ha asumido públicamente su error táctico en el último partido contra el Almería, justo antes de recibir este sábado a una exigente UD Las Palmas.
A veces los entrenadores diseñamos un plan en la pizarra que sobre el césped se desmorona por completo. Eso es lo que le pasó a Celades frente al Almería con la posición de Dilan Zárate. El técnico buscaba poblar el centro del campo con un interior en lugar de usar un extremo puro, con la idea de amarrar la posesión y frenar las transiciones del rival. «No salió como esperábamos», confesó con naturalidad en rueda de prensa. Además de este patinazo táctico, el míster tuvo que lidiar con la salida de De la Rosa, un jugador que le habría gustado retener en la plantilla: «Me hubiese gustado. Le deseamos todo lo mejor», apuntó.
La pizarra no siempre tiene la razón
Yo esto lo veo muy claro: en el fútbol actual, la obsesión por el control a veces te hace perder la chispa. Celades quiso ponerle un freno de mano al Almería sacrificando la profundidad que te da un extremo natural, colocando ahí a Zárate. La teoría era buena: acumular hombres por dentro para amasar el balón. Pero la práctica nos demostró que el Cádiz se volvió predecible y plano. Cuando renuncias a la banda, le facilitas la vida al rival, que solo tiene que cerrar el embudo central.
Lo positivo de todo esto es que Celades no se ha escondido en el típico discurso de «merecimos más» o en buscar excusas externas. Admitir el error le da credibilidad ante su vestuario y ante la afición. Si te equivocas, lo dices, corriges y a otra cosa. Y esa otra cosa se llama UD Las Palmas, un rival que el propio técnico define como un «equipazo» y que va a exigir la mejor versión de los amarillos si quieren sumar de tres por primera vez.
Altas, bajas y un encaje de bolillos en la plantilla
Para buscar esa ansiada primera victoria este sábado, Celades tiene buenas y malas noticias en el parte médico. Empecemos por lo que duele: Noah y Gocho están totalmente descartados y serán baja para el encuentro. Tampoco ayuda haber perdido definitivamente a De la Rosa en este mercado, un futbolista que aportaba desborde y cuya marcha el técnico lamenta de forma sincera.
La cara buena de la moneda la pone Gonzalo Petit. El chaval ha dejado atrás la lesión con la que aterrizó en el club y ha completado todos los entrenamientos de la semana al mismo ritmo que sus compañeros. Es una gran noticia para el ataque. Por su parte, Ontiveros sigue sumando kilómetros y sensaciones en su puesta a punto, mientras que Mok va un paso por detrás, tratando todavía de compensar el déficit físico acumulado.
Con este panorama, armar el once va a ser un auténtico ejercicio de equilibrio. Sin extremos puros de confianza por las bajas y salidas, y con jugadores clave aún buscando su punto óptimo de forma, el Cádiz necesita recuperar la solidez defensiva y, sobre todo, no volver a regalar la iniciativa táctica desde el pitido inicial.
La cita de este sábado contra Las Palmas no es una final, porque la temporada acaba de empezar, pero sí es un termómetro real para ver si el Cádiz ha aprendido la lección de Almería. Veremos si Celades vuelve a la lógica del fútbol de siempre o si nos sorprende con otra vuelta de tuerca en su pizarra.

















