Luis García Plaza ya tiene a sus 25 hombres elegidos para el asalto de este sábado frente al Barcelona en el Ramón Sánchez-Pizjuán (21:00 horas). El técnico madrileño ha tenido que hacer encaje de bolillos para confeccionar una convocatoria marcada por la enfermería, donde destacan el regreso del central Sangante y la llamada del canterano Nico Guillén para paliar bajas muy sensibles.
La gran novedad es, sin duda, la vuelta de Sangante. El defensor ha vivido un auténtico carrusel en las últimas semanas: fue expulsado contra el Espanyol, cumplió sanción ante el Valencia y, cuando parecía listo para volver, unas molestias en el tobillo derecho lo dejaron fuera del viaje a Riazor. Ahora, por fin, está de regreso. Ocupa el sitio del lesionado Lucas Stassin, que se une en la enfermería a Rubén Vargas. Además, Kike Salas, que andaba entre algodones por unas molestias, ha logrado entrar en la lista definitiva para un partido que promete ser de máxima exigencia física.
Pero el verdadero bombazo de la previa lo soltó el propio García Plaza en rueda de prensa con una de esas frases que a los que nos gusta el fútbol de verdad nos deja dándole vueltas a la cabeza. «Van a estar todos menos un jugador que o es titular o no estará ni en el banquillo. Mañana probaremos», soltó el míster. Una de dos: o estamos ante un farol de manual para despistar a Hansi Flick, o hay un futbolista clave que va a pasar un examen médico de última hora sobre el mismo césped del Pizjuán.
El rompecabezas táctico y el retorno de Sangante
Yo esto lo veo claro: la vuelta de Sangante es oxígeno puro para la zaga, pero las bajas en ataque obligan a replantear cosas. Sin Lucas Stassin ni Rubén Vargas, el Sevilla pierde colmillo y dinamismo arriba. Stassin es de esos delanteros que estiran al equipo y fijan a los centrales, algo vital cuando te mides a un Barcelona que suele presionar muy arriba y dejar metros a su espalda. Sin él, García Plaza tendrá que buscar alternativas para hacer daño al contragolpe.
Aquí es donde entra el factor Nico Guillén. El chaval de la cantera vuelve a asomar la cabeza en el primer equipo y, aunque lo lógico es que empiece en el banquillo, su sola presencia demuestra que el técnico confía en el talento de la casa cuando vienen mal dadas. Con Kike Salas saliendo de unas molestias físicas, la presencia de Sangante y Castrín en la convocatoria da un colchón de seguridad defensiva que el equipo necesitaba como el comer.
¿Y qué pasa con el «jugador misterioso»? Jugar al despiste antes de recibir al líder es un clásico del fútbol de toda la vida. Si ese futbolista del que habla García Plaza acaba quedándose en la grada, el plan de partido cambiará por completo. Si juega de inicio, el factor sorpresa estará de su lado. Es el típico detalle táctico que a mí me encanta analizar porque demuestra que los partidos se empiezan a jugar en la pizarra mucho antes de que el árbitro pite el inicio.
La fórmula del 4-1 en la memoria de Nervión
Para los que piensen que tumbar a este Barcelona es una utopía, conviene tirar un poco de memoria histórica reciente. No hace falta irse a la época de los dinosaurios: hace casi un año, el Sevilla le endosó un doloroso 4-1 al conjunto azulgrana en este mismo escenario. Aquel equipo, entonces dirigido por Matías Almeyda, dio un auténtico recital de efectividad y comunión con la grada de Nervión.
El vestuario sabe perfectamente que el Sánchez-Pizjuán tiene un misticismo especial en las grandes noches. Con 25 futbolistas convocados y la afición apretando desde el primer minuto, el Sevilla buscará repetir aquella gesta justo antes del parón de selecciones. No será fácil, desde luego, pero en el fútbol los precedentes están para romperse o, en este caso, para repetirse. Habrá que estar muy atentos a la última hora para ver quién es el descartado de la lista y cómo dibuja García Plaza su once de gala.
Habrá que ver si el misterio del último descarte se resuelve antes del pitido inicial o si García Plaza nos mantiene en vilo hasta que salgan las alineaciones oficiales.

















