Saltan las alarmas en el fútbol español tras las preocupantes declaraciones de Miguel Ángel Ramírez. El presidente de la UD Las Palmas ha asegurado que uno de los tres equipos recién ascendidos a Primera División —Racing de Santander, Deportivo de La Coruña o Málaga CF— corre un riesgo real de desaparecer en dos o tres años por hipotecar su futuro financiero.
El dirigente canario soltó la bomba durante su participación en el podcast ‘Helado Oscuro’. Sin dar nombres propios por pura prudencia, Ramírez reveló una maniobra económica altamente arriesgada de uno de los nuevos integrantes de la categoría de oro: «No voy a dar un nombre, pero uno de los equipos que ha ascendido este año ha pedido un préstamo por las cinco temporadas que vienen de derechos de televisión. Ese equipo en dos o tres años puede que no exista. Yo eso no lo puedo hacer». Una acusación directa a la gestión de sus rivales que pone el foco sobre la sostenibilidad de los proyectos recién llegados a la élite.
¿Qué significa hipotecar los derechos de televisión?
A ver, pongamos esto en perspectiva porque la acusación es de las que hacen temblar los despachos. Los derechos de televisión son, con mucha diferencia, la principal fuente de ingresos de la gran mayoría de clubes de Primera División. Es el oxígeno que les permite pagar fichas, acometer fichajes y mantener las infraestructuras. Si pides un préstamo poniendo como aval los ingresos televisivos de los próximos cinco años, básicamente te estás gastando hoy el dinero del mañana. Es el equivalente futbolístico a pedir un adelanto de cinco años de tu sueldo: como te venga un imprevisto, estás completamente ahogado.
Yo esto lo veo con mucha preocupación. El fútbol de élite a veces nos deja estas maniobras de funambulista sin red. Si ese club —sea cual sea de los tres— no logra consolidarse en la máxima categoría y sufre un descenso, el golpe financiero puede ser letal. En Segunda División los ingresos de televisión caen en picado, y si encima ya tienes comprometidos los pocos recursos que te van a entrar, la viabilidad del club se reduce a la nada. Es una ruleta rusa donde te lo juegas todo a una sola carta: la permanencia obligatoria.
La comparación que hace Ramírez con su propia gestión en Las Palmas no es casual. El club canario siempre ha intentado mantener una política de pies en el suelo, consciente de que los excesos en el fútbol profesional se pagan muy caros. Para el presidente amarillo, estirar el brazo más que la manga es una línea roja que jamás cruzará, y menos comprometiendo el patrimonio a medio plazo de la entidad.
Tres realidades financieras muy distintas
Aunque Ramírez prefirió morderse la lengua y no señalar directamente al culpable, la realidad económica de los tres recién ascendidos nos deja pistas muy claras sobre cómo se ha movido cada uno en el mercado. Las diferencias en sus planificaciones veraniegas saltan a la vista de cualquiera que siga el día a día de los despachos.
Por un lado, tenemos al Racing de Santander, que ha optado por una línea continuista, moviéndose con pies de plomo y mucho sentido común para no comprometer sus arcas. En el extremo opuesto aparece el Deportivo de La Coruña, que ha protagonizado movimientos de mucho calado y nombres potentes para asentarse rápido en la categoría. Y finalmente está el Málaga CF, cuya situación es radicalmente distinta al estar intervenido judicialmente, lo que ha limitado al máximo su capacidad para incorporar nuevos futbolistas y le ha obligado a mantener un perfil financiero extremadamente bajo.
El caso Yeremay y la política de fichajes de Las Palmas
La charla del presidente de Las Palmas en el podcast no solo dejó titulares sobre finanzas globales, sino también detalles muy concretos de nombres propios. Ramírez aprovechó para desvelar el motivo por el cual Yeremay Hernández, una de las perlas del fútbol actual, no viste de amarillo. Según el mandatario, el fichaje estuvo sobre la mesa, pero se truncó por una cuestión de principios y de relaciones profesionales.
«Yeremay no está en la UD Las Palmas porque yo no quise», afirmó con rotundidad el presidente canario. La condición que el club le puso al jugador fue clara: debía cambiar de representante para poder firmar. Al negarse a dar ese paso, el futbolista acabó poniendo rumbo al Deportivo de La Coruña. Ramírez fue tajante al señalar que el agente del jugador es considerado «un enemigo» de la entidad canaria, con quien prefieren no hacer ningún tipo de negocio para proteger los intereses de la institución.
Habrá que ver cómo evoluciona la temporada para Racing, Dépor y Málaga, pero la advertencia ya está sobre la mesa. El tiempo dirá si la arriesgada apuesta de uno de ellos acaba en éxito o si, por el contrario, se convierte en una profecía destructiva.




















