El parón de selecciones se ha terminado y LaLiga vuelve a ponerse en marcha con deberes acumulados para varios equipos. En Barcelona, Hansi Flick lidera un transatlántico casi perfecto, pero con una fuga de agua en la defensa que urge tapar cuanto antes. Mientras tanto, en Sevilla, el joven delantero escocés Robbie Ure busca desesperadamente estrenar su casillero de goles tras siete jornadas consecutivas de sequía.
Los números del Barça asustan a cualquiera en este arranque de curso: pleno de victorias, 21 puntos de 21 posibles y una descomunal cifra de 31 goles a favor que los convierte en el equipo más realizador de Europa. Sin embargo, no todo es perfecto en el vestuario culé. El equipo ha encajado goles en sus últimos cuatro compromisos oficiales frente a Sevilla, Racing, Levante y Feyenoord. Por su parte, el Sevilla tiene su propia herida abierta con Ure, que acumula ya 397 minutos de juego y solo cuenta con una asistencia en su casillero personal.
La obsesión de Flick por la portería a cero
A mí siempre me ha gustado fijarme en los detalles de los entrenadores, y con Hansi Flick pasa algo muy curioso. Da igual que su equipo meta cuatro o cinco goles; cuando sale a rueda de prensa, lo primero que suele destacar el técnico alemán es si han conseguido dejar la portería a cero. Para él, el equilibrio defensivo no es negociable. Y la realidad es que, de los ocho partidos oficiales disputados hasta la fecha, el Barça solo ha terminado imbatido en tres ocasiones.
Yo esto lo veo así: jugar con una línea defensiva tan adelantada como la que propone el Barça es un auténtica actividad de riesgo. Si la presión arriba no es asfixiante, el rival te encuentra la espalda con un pase largo y te desarma. Es un sistema valiente, muy divertido para el espectador, pero que exige una concentración absoluta de los centrales y del portero para corregir en décimas de segundo. La buena noticia para el técnico alemán es la vuelta a los entrenamientos de Joan García, que se reincorpora al grupo tras el parón internacional para intentar recuperar esa solidez que Flick tanto demanda bajo palos.
Encajar contra rivales de distinta entidad como el Feyenoord en la Champions o el Levante en el campeonato doméstico demuestra que todavía hay mecanismos tácticos por pulir. No es un drama, ni mucho menos, pero sí una señal de alerta para un vestuario que aspira a ganarlo todo. Si el Barça quiere mantener su ventaja holgada en la clasificación, necesita blindar su propia área con la misma contundencia con la que destroza las rivales.
La sequía de Robbie Ure en Nervión
En el otro lado de la balanza tenemos la situación del Sevilla y su delantero Robbie Ure. El chaval llegó hace un par de meses procedente del Sirius sueco con una carta de presentación espectacular: 20 goles en 20 partidos. Una barbaridad que hizo que la dirección deportiva de Nervión le firmara un contrato por cinco temporadas y que su valor de mercado subiera de cinco a siete millones de euros. Pero el fútbol español es otra historia, y el escocés lo está comprobando en sus propias carnes.
El propio Ure lo reconocía hace poco, destacando las diferencias entre ambos torneos. «Creo que esta liga es mucho más táctica», admitió el delantero, añadiendo que «los defensores son mejores» que en Suecia. Pasar de un campeonato donde el fútbol es más abierto y directo al rigor defensivo de nuestra liga requiere un tiempo lógico de adaptación. No solo es el ritmo de juego, es también la aclimatación física. De momento, Luis García Plaza sigue dándole confianza, pero la presión sobre el nuevo ‘9’ empieza a crecer.
Hasta ahora, el único brote verde de Ure de cara al ataque ha sido una asistencia de gol contra el Atlético de Madrid. Muy poco botín para el jugador que debe ser el gran referente ofensivo de la plantilla. Este lunes, frente al Levante, el delantero escocés tendrá una nueva oportunidad de oro para sacudirse la ansiedad y demostrar que el olfato goleador que traía de Suecia no se ha qo perdido en el aeropuerto.
Veremos si este regreso de la competición liguera sirve para que Flick recupere el cerrojo defensivo y para que Ure rompa por fin su maleficio con el gol. La exigencia de LaLiga no espera a nadie.




















