El Atlético de Madrid recupera a una de sus piezas capitales justo a tiempo para afrontar una curva complicadísima de la temporada. El Cuti Romero completó este pasado martes su primer entrenamiento con el grupo de forma progresiva y estará disponible para entrar en la convocatoria de este sábado ante el Levante en el Ciutat de Valencia.
El central argentino cayó lesionado durante el partido frente al Espanyol, cuando tuvo que pedir el cambio en el minuto 67 para dar entrada a Rodrigo Mendoza. Las pruebas posteriores confirmaron una dolencia de bajo grado en el aductor que le dejó en la enfermería durante los dos últimos compromisos del cuadro colchonero: el empate frente al Stuttgart y la victoria por la mínima ante el Deportivo de A Coruña.
Un bajón evidente que va más allá de la táctica
Para cualquiera que haya visto los últimos dos partidos del Atlético, la baja del Cuti se ha notado una barbaridad. Y no solo por lo que corta o lo que encima a los delanteros rivales, sino por el empaque que le da al bloque. Desde que los rojiblancos firmaron aquel contundente 0-3 frente a la Real Sociedad, el fútbol del equipo ha perdido chispas y contundencia, coincidiendo precisamente con la ausencia del internacional argentino.
Frente al Stuttgart en Europa, la versión del conjunto madrileño fue flojísima, viéndose superado con claridad durante una primera parte en la que se marchó al descanso por detrás en el marcador para acabar salvando un punto gris. Días después, ante el Dépor, el guion no mejoró demasiado: al equipo le costó un mundo entrar en ritmo y terminó amarrando el triunfo por la mínima sufriendo hasta el suspiro final, cuando Jan Oblak tuvo que meter una mano salvadora en el tiempo de descuento para evitar el tropiezo.
Yo esto lo veo muy claro: hay futbolistas que contagian algo que no se mide en el mapa de calor ni en el porcentaje de pases precisos. Romero es de esa pasta. Cuando el partido se pone trabado, su agresividad para anticipar y su tono competitivo empujan al resto veinte metros más arriba. Sin él, el Atlético ha sido un equipo sensiblemente más plano y dubitativo a la hora de defender hacia adelante.
«La única forma de que te recuerden es ganando»
Más allá de lo que aporta con el balón en juego, el regreso del central recupera la voz de mando en la caseta. En una reciente charla en el canal de Youtube de los Edul, el propio zaguero dejó bien claro cuál es el listón con el que ha desembarcado en la capital española: “Yo que llevo desde hace dos meses, el mensaje que trato de transmitir es eso, de competir los partidos al máximo, y ¿por qué no? a fin de temporada levantar un trofeo con el club sería algo histórico a nivel grupal”.
El zaguero argentino, que ya intentó vestir de rojiblanco hace un año antes de que el Tottenham cerrase rotundamente la puerta a su salida, no oculta que ha encontrado en Madrid el entorno perfecto. Sin embargo, no viene de paseo: “Mi sueño es ganar algo con el Atleti, porque siento que la única manera de dejar mi nombre escrito en este club es ganando algo. Han pasado muchos jugadores y creo que la única forma que te recuerden es haciendo muy bien las cosas y ganando alguna competición de club”.
Esa mentalidad obsesiva es justo el ingrediente que necesita el vestuario en este punto de la competición. Según explicó el propio central, el ambiente interno es inmejorable para pelear por todo: “Tenemos un grupo muy sano, muy bueno, con los pies en la tierra, no somos ninguno agrandado y cada partido para nosotros es una final”.
Un miura en Valencia antes de recibir a Kane y al Barça
El calendario no va a dar ningún respiro y el margen de error es mínimo. La reaparición del Cuti arranca en el Ciutat de Valencia, un escenario que históricamente atraganta al Atlético de Madrid y donde conseguir los tres puntos exigirá ponerse el mono de trabajo desde el pitido inicial.
Pero lo de Valencia es solo el aperitivo de lo que viene la próxima semana. De vuelta a casa, el Metropolitano albergará dos duelos de máxima exigencia europea y doméstica. Primero llegará la visita del Bayern de Múnich, comandado por el flamante Balón de Oro Harry Kane, y pocos días después se cruzará un Barcelona herido en su orgullo tras haber caído en el Clásico. Tres duelos en una semana que van a medir las aspiraciones reales del proyecto rojiblanco este curso.
Tener al Cuti de vuelta para este tramo de curvas no es una buena noticia: es una bendición para el técnico y para una afición que necesita ver a su equipo morder de nuevo. Toca comprobar este sábado en Valencia si el retorno del argentino devuelve de inmediato la solidez perdida.




















