El debut de Diego Forlán al frente de la selección de Uruguay no tuvo el estreno soñado. En un amistoso disputado en tierras japonesas, la Celeste cayó por 3-1 ante Japón en el tiempo de descuento, acusando la falta de Fede Valverde y empañando el partido número cien de José María Giménez con la selección.
A mí siempre me ha gustado Forlán por su inteligencia en el campo, y en su estreno como seleccionador interino —cargo que compaginará con la sub-20 hasta marzo— quiso dejar su sello desde el primer minuto. Sin Valverde, lesionado, el ‘Cacha’ rompió con el clásico 1-4-1-4-1 de Marcelo Bielsa para dibujar un 1-4-4-2 más directo. El partido en Miyagi arrancó cuesta arriba con un golazo del japonés Kuryu Matsuki en el minuto 11 tras un gran disparo desde la frontal. Aunque Maxi Araújo logró poner las tablas antes del descanso cazando un rechace del portero Hayakawa tras un mano a mano con Viñas, el tramo final fue un auténtico jarro de agua fría. En el descuento, Kento Shiogai en el 92′ y Ayase Ueda en el 96′ castigaron la desconexión charrúa.
Un nuevo dibujo y la alargada sombra de Valverde
Yo esto lo veo claro: jugar sin Fede Valverde en el centro del campo es como intentar conducir un coche de carreras sin motor. Se nota demasiado. Forlán metió mano a la pizarra y metió hasta seis cambios respecto al último once que usó Bielsa en aquella derrota ante España. Entraron caras nuevas y se cayeron hombres pesados como Ugarte o Canobbio, además del lesionado centrocampista del Real Madrid. La propuesta del nuevo técnico buscaba más dinamismo por fuera con Maxi Araújo y Brian Rodríguez, pero la realidad es que la medular uruguaya sufrió una barbaridad para contener las transiciones rápidas de los nipones.
La entrada de Takefusa Kubo en el minuto 64 terminó por romper el partido. El futbolista de la Real Sociedad dinamitó el ataque de los «samuráis azules» en el último tercio del encuentro, justo cuando las piernas de los charrúas empezaron a pesar. A Uruguay le costó horrores replegar en los minutos finales, y ahí es donde se notó la falta de ese equilibrio que suele aportar un mediocentro posicional de garantías. La derrota duele por la forma en que llegó, sobre la bocina, pero a Forlán le sirve para sacar conclusiones muy valiosas de cara a lo que viene.
Este tropiezo obliga a replantear la solidez defensiva del equipo. El central Ronald Araújo, que partió como titular, se vio exigido constantemente ante la velocidad de los atacantes locales. Aunque la propuesta ofensiva con Darwin Núñez y Federico Viñas arriba promete dar alegrías por su potencia física, la desconexión final en el tiempo añadido demuestra que este bloque aún necesita muchas horas de vuelo y trabajo táctico para asimilar los automatismos que busca el nuevo cuerpo técnico.
El centenario de Giménez y la gira asiática
La nota emotiva de la jornada la puso José María Giménez. El central del Atlético de Madrid entró al terreno de juego en el minuto 68 sustituyendo a Ronald Araújo y alcanzó la histórica cifra de 100 partidos vistiendo la camiseta de la Celeste. Una pena que un hito tan espectacular para el defensor quedara deslucido por los dos goles encajados en el descuento y una tarjeta amarilla que vio en los minutos finales, fruto de la frustración por el empuje japonés.
A pesar del golpe, esto no para. La gira asiática de la selección uruguaya tiene dos paradas más en el horizonte inmediato para que Forlán pueda ajustar sus piezas y buscar su primera victoria en el banquillo. El próximo lunes 28 de septiembre se verán las caras contra Corea del Sur en el exigente escenario del Estadio Mundialista de Seúl, un rival que exigirá el máximo nivel de concentración. Para cerrar el periplo, la expedición charrúa viajará a Calcuta para enfrentarse a la India el martes 6 de octubre.
Toca lamerse las heridas rápidamente. Veremos si Forlán insiste con su nuevo esquema en Seúl o si decide recuperar la consistencia en el medio para evitar que el viaje de vuelta a Montevideo se haga demasiado largo.




















