Santi Denia debuta esta noche (20:45 h, DAZN) al frente de la selección de la República Checa en un duelo de máxima exigencia contra Croacia. El técnico manchego inicia una nueva era en Praga convirtiéndose en el primer seleccionador extranjero de la historia del país, con el objetivo de levantar a un equipo hundido tras su pésimo papel en el último Mundial.
El escenario del estreno será el Fortuna Arena, donde los checos inician su andadura en este complicadísimo grupo de la Nations League, compartido también con España e Inglaterra. Denia, que tocó el cielo ganando el oro olímpico en París 2024 con España, llega tras un breve paso por Qatar y se estrena con un once condicionado por las bajas y la reciente retirada internacional de su gran estrella, Patrik Schick. Enfrente estará la Croacia de Slaven Bilic, que también inicia una segunda etapa en el banquillo balcánico con el eterno Luka Modric (41 años) liderando el centro del campo.
La revolución obligada de Santi Denia
Yo esto lo veo como un reto mayúsculo, de esos que definen la carrera de un entrenador. La República Checa viene de tocar fondo. Acabar última de grupo en el Mundial con un solo punto provocó la destitución fulminante de Miroslav Koubek. La federación checa entendió que para cambiar la dinámica debían romper con el pasado, y por eso llamaron a Santi. Es una apuesta valiente: nunca antes un extranjero se había sentado en ese banquillo.
Pero el fútbol no te da tiempo para adaptarte con un café. Santi debuta con el viento en contra. A la baja definitiva de Schick se le ha sumado una plaga de lesiones que asusta a cualquiera: Zima, Jurasek, Vlcek, Provod, Chory, Visinky y Rynes están fuera. Ante este panorama, al técnico no le ha temblado el pulso para rejuvenecer el bloque. En su convocatoria asoman caras nuevas como Krickfalusi, Slama, Vasulin y Subert, este último actual máximo goleador de la liga local. Es una transición a la fuerza, pero si alguien sabe moldear jóvenes talentos, es el hombre que hizo campeones a Fermín, Baena, Cubarsí y compañía.
El once que maneja Santi nos deja pistas de lo que busca: Hornicek bajo palos; una defensa con el experimentado Coufal, Hranac, Chaloupek y el debutante Kricfalusi; Sadilek y Macek en el doble pivote; y dinamismo por delante con Ambros, Karabec, Suic y Hlozek como referencia ofensiva. Un equipo joven, con piernas y con mucho que demostrar ante su público.
El factor Bilic y la sombra de España en el horizonte
Croacia tampoco viene a pasearse. El combinado balcánico también estrena seleccionador. Slaven Bilic regresa al banquillo 14 años después para aportar orden y su característico carácter competitivo. Y sí, ahí sigue Luka Modric con 41 años, manejando los hilos junto a Kovacic y escoltado atrás por un central de época como Gvardiol. El once croata asusta por su veteranía y oficio: Livakovic; Stanisic, Vuskovic, Gvardiol, Perisic; Modric, Kovacic; Vlasic, Susic, Baturina; Matanovic.
Para la República Checa, este partido no es solo el debut de su nuevo líder, es la preparación inmediata para un examen todavía más emotivo. El próximo sábado 3 de octubre, Santi Denia se reencontrará con su gran amigo Luis de la Fuente en el Carlos Tartiere de Oviedo, en el partido correspondiente a la tercera jornada de esta liguilla. Pero para pensar en España, primero hay que dar la talla hoy en Praga ante una de las selecciones más competitivas de la última década bajo el arbitraje del italiano Simone Sozza.
Santi tiene a su lado a otro viejo conocido del fútbol español, el excolchonero Radek Bejbl, como asistente. Entre ambos tienen la misión de devolver la ilusión a una afición que exige competir de tú a tú. Veremos si la pizarra del manchego empieza a dar frutos desde el primer minuto en el Fortuna Arena.
A partir de ahora, toca observar con lupa cómo encajan las piezas jóvenes de Santi Denia ante el oficio croata antes de viajar a España.




















