Damir Desnica y la surrealista expulsión por 'insultar' al árbitro

Damir Desnica y la surrealista expulsión por 'insultar' al árbitro

Hay historias en el fútbol que, si te las cuentan tus colegas en un bar entre caña y caña, piensas que se están quedando contigo. Pero lo que le pasó a Damir Desnica en el Santiago Bernabéu en 1984 es tan real como absurdo: el exfutbolista croata, sordo de nacimiento, acabó expulsado por, supuestamente, insultar al árbitro.

A sus 69 años, Desnica ha reabierto una de las heridas más surrealistas de la historia de la Copa de la UEFA en una entrevista para el diario belga La DH Sport + Dernière Heure. El exdelantero del Rijeka recordó aquella fatídica noche del 7 de noviembre de 1984 en Chamartín, cuando el colegiado belga Roger Schoeters le enseñó la cartulina roja de la forma más inverosímil posible. «La segunda amarilla me la sacó por protestar e insultar… ¡cuando yo no puedo hablar!», rememora el exjugador con una mezcla de indignación e ironía que, sinceramente, es totalmente comprensible. El hombre todavía no da crédito a lo que vivió en Madrid: «El árbitro decidió robarnos, todavía hoy no lo entiendo».

El doble rasero de un silbato invisible

Yo esto lo veo así: ponerse en la piel de Desnica aquella noche tuvo que ser una auténtica tortura psicológica. Imagínate ser un extremo rápido, hábil, que compite al máximo nivel europeo con una desventaja física evidente, y que el encargado de impartir justicia actúe con semejante ceguera. En la primera tarjeta amarilla, el croata simplemente no escuchó el silbato del árbitro. Siguió corriendo con el balón, ajeno al corte del juego, y cuando por fin se percató de que todo se había detenido, lanzó la pelota fuera por pura frustración. Hasta ahí, podemos debatir si el reglamento es estricto o no con perder tiempo, pero entra dentro de lo comprensible en un partido de alta tensión.

Lo que de verdad roza el delirio y parece sacado de una comedia de enredo es la segunda amonestación. Roger Schoeters decidió que los gestos de Desnica eran insultos verbales. Claro, cuando tienes delante a un futbolista que es completamente sordo y mudo desde niño, acusarle de proferir insultos es, como poco, tener una imaginación digna de premio literario. O, siendo realistas, una falta de empatía y de preparación arbitral absolutamente histórica que condicionó por completo aquella vuelta de los dieciseisavos de final.

Un escándalo que el tiempo no borra

La imagen que ilustra aquel momento, rescatada ahora por la prensa belga, es pura historia del fútbol europeo de los ochenta. Una fotografía en blanco y negro donde se ve a Schoeters con la tarjeta roja en alto frente a un Desnica que no entiende nada, mientras el madridista Juanito aparece de espaldas a la cámara con los brazos abiertos. Es una instantánea que habla por sí sola: hasta los propios rivales parecían descolocados ante semejante sainete sobre el césped del Bernabéu.

Para el Rijeka, perder a uno de sus hombres clave de esa manera tan injusta fue un golpe imposible de remontar. No es solo que te dejen con diez hombres en un escenario tan imponente como el feudo blanco, es la tremenda sensación de impotencia ante una injusticia que desafía a la física y a la lógica humana. En el fútbol de aquella época, sin VAR ni repeticiones instantáneas que pudieran corregir semejante despropósito en directo, el Rijeka se vio completamente desarmado. Desnica era el puñal del equipo, el jugador capaz de estirar la defensa rival, y mandarlo a la caseta por un ‘delito’ imposible de cometer desmoronó cualquier plan táctico que tuvieran preparado para asaltar Chamartín.

Al final, nos queda el recuerdo de un partido histórico que se decidió por un silbato que no se oyó y unas palabras que jamás se pudieron pronunciar. Habrá que seguir atentos a ver si este tipo de recuerdos sirven para valorar un poco más el fútbol actual donde, al menos con la tecnología, estas locuras ya no tienen cabida.

Autor
Toni Imbernon

Toni2i

Analista de apuestas deportivas

Especialista en casas de apuestas con licencia DGOJ y analisis de bonos en España.

10 años de experiencia

Soy Toni Imbernon, analista de apuestas y fundador de Betsuites. Desde hace años estudio y pruebo casas de apuestas, métodos de pago y estrategias para ofrecerte información verificada y útil. Me gusta explicar el mundo de las apuestas con claridad, rigor y un enfoque práctico, basado siempre en la experiencia real y en lo que de verdad funciona.
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